La muerte de Quentin, un joven de 23 años cercano a la ultraderecha que recibió una paliza tras protestar el jueves contra una conferencia de la eurodiputada propalestina Rima Hassan, ha tensado el clima político de Francia y trastocado la campaña de las municipales en Lyon, la tercera ciudad del país.
Quentin, un estudiante de matemáticas de 23 años y católico practicante, falleció el sábado, tras pasar dos días en coma, en circunstancias que están siendo investigadas por la Fiscalía de Lyon, ciudad en la que se produjeron los hechos.
La institución judicial anunció ayer domingo que, gracias a “los varios testimonios significativos” recogidos, las pesquisas “se orientan ahora hacia la identificación de los autores directos de las violencias correccionales y criminales”.
En plena investigación, el ministro de Justicia de Francia, Gérald Darmanin, se apresuró a vincular este domingo a la “ultraizquierda” con la paliza que terminó con la vida del joven ultranacionalista.
Darmanin advirtió además de “los discursos políticos que conducen a la violencia física” y acusó a Francia Insumisa (LFI), partido de la eurodiputada Hassan y el tercero en la Asamblea Nacional, de ser “complaciente” con la “violencia política”.
El colectivo ultraderechista femenino ‘Némesis’, que había organizado la protesta contra la presencia de Hassan en el Instituto de Estudios Políticos (IEP), fue el primero en apuntar a “militantes antifascistas” como los autores de la agresión mortal, punto sin confirmar aún por la investigación.
La propia Hassan ha condenado los hechos y ha asegurado que la pelea que supuestamente acabó con la vida del joven no sucedió junto al IEP y sí a casi dos kilómetros de distancia.
Por otra parte, la Marina francesa decomisó 2.4 toneladas de cocaína en un barco en la Polinesia en una operación efectuada en cooperación con Estados Unidos, informaron las autoridades del archipiélago francés en el Pacífico sur.
Esta incautación de 100 fardos de cocaína, realizada el jueves con apoyo de un avión del ejército, eleva a cerca de 12 toneladas la cantidad de cocaína decomisada en aguas polinesias en un mes.
La droga no se destina a la Polinesia Francesa, sino que los traficantes cruzan sus aguas desde los países productores en América Latina para llegar a los países consumidores, como Australia y Nueva Zelanda.












