Mayas exigen frenar construcción del Tren Maya

El presidente Andrés Manuel López Obrador se encuentra en Yucatán, como parte de su gira por Mérida y Valladolid. Agencias
El presidente Andrés Manuel López Obrador se encuentra en Yucatán, como parte de su gira por Mérida y Valladolid. Agencias

Ante la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador, a Yucatán y Quintana Roo, organizaciones mayas de la Península de Yucatán exigieron la suspensión del “proyecto colonizador” Tren Maya, así como de otras obras que despojan a los pueblos originarios de sus tierras y amenazan sus territorios.

“Queremos mantener y enriquecer nuestra cultura y exigimos la suspensión del proyecto colonizador de un tren que nos desplaza y nos aplasta (…) exigimos la suspensión del modelo de turismo depredador que banaliza y mercantiliza nuestra dignidad indígena. Queremos seguir produciendo la milpa maya y exigimos la suspensión de los monocultivos que envenenan nuestra tierra.

La postura emana de un encuentro sostenido el jueves pasado en Mérida, Yucatán, y está firmada por la Asamblea de Defensores del Territorio Maya “Múuch’ Xíinbal”, por los Apicultores mayas de Dzonot afectados por las fumigaciones, en Tizimin, Yucatán; por el Centro Comunitario U kúuchil k ch’i’ibalo’on, del municipio Felipe Carrillo Puerto, en Quintana Roo y por el Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes, municipio Hopelchén, Campeche.

También, por el Colectivo de Semillas Much’ Kanan I’inaj y el Colectivo K-luumil x’ko’olelo’ob, municipio Bacalar, el Concejo Indígena U yóol lu’um, el Ejido Dziuche, y U Lool Che Sociedad cooperativa, del municipio José María Morelos, en Quintana Roo, además de USAEC Apicultores Sociedad Cooperativa, municipio Calakmul, Campeche y U Yich Lu’um, municipio Sanahcat, Yucatán.

En el escrito, difundido este sábado por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible en la Península de Yucatán (CCMSS-PY), los colectivos mayas reprochan la intervención gubernamental en los ejidos y poblaciones indígenas, para dividirlos y confrontarlos, en torno a megaproyectos que, consideran, son nocivos para las comunidades, los recursos naturales, su identidad y la propiedad de sus territorios, amenazando su unidad, autonomía y libre determinación.

“La tierra es comunitaria, ni la vendemos ni la rentamos. No a la división que generan en nuestros pueblos los partidos políticos y las religiones. Sí a la cultura y a la lengua maya. Sí a la defensa de nuestro derecho a la libre determinación”, resaltan en el pronunciamiento, difundido este sábado en su versión en español y en inglés.

López Obrador se encuentra en Yucatán, como parte de su gira por Mérida y Valladolid; hoy domingo estará en Tulum y Playa del Carmen; mañana lunes, en Cancún, desde donde encabezará su conferencia matutina.

En Tulum, se prevé que antes del acto público que realizará al mediodía en el campo de beisbol de la unidad deportiva de ese municipio, se reunirá en privado con ejidatarios.

El presidente del Concejo Indígena U yóol lu’um, Luis Alberto Cahuich Salazar, dijo saber que a la reunión están convocados ejidatarios de Bacalar y Tulum, en busca de que firmen la sesión de derechos de terrenos por donde pasará el Tren Maya.

“Nosotros ya estamos organizados, con colectivos de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, y lo que hemos venido diciendo es que no se vale que vengan a preguntar si queremos un Tren Maya, cuando ni siquiera sabemos en qué consiste el proyecto a fondo.

Remitiéndose al pronunciamiento, Cahuich Salazar coincide en que el gobierno federal trae consigo “promesas de cambio” e historias “que hablan de un futuro luminoso”, de la llegada de desarrollo y beneficios.

“La tierra de los pueblos mayas en la Península de Yucatán está siendo, más que nunca, ofrecida y subastada al mejor postor; aquel quien engaña a nuestra gente, viola y desmiembra a nuestros territorios con el afán de crecer sus capitales”, se lee en el escrito.

La postura convoca a los pueblos mayas a revalorar y rescatar lo que les define, los saberes de las abuelas y abuelos, su lengua, su tenacidad y rebeldía, como elementos que les han permitido sobrevivir y mantener una cultura en torno a la milpa y la convivencia con la Tierra.