Medidas

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, destacó este lunes, al presentar un plan para reducir las emisiones de carbono de las centrales termoeléctricas en ese país, que no hay mayor amenaza para las futuras generaciones que el cambio climático, cuyos efectos están ya poniendo incluso en riesgo la seguridad nacional.

En algún sentido coincide con la organización ambientalista Greenpeace, que de tiempo atrás ha advertido sobre la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la humanidad, aunque ésta pugna por un modelo energético sostenible, capaz de reducir las emisiones de CO2, en el que la opción nuclear está definitivamente descartada.

De acuerdo con otras organizaciones, lo que ahora se anuncia en Estados Unidos es solo uno de muchos pasos que habrían de darse para constituir una estrategia integral que represente una contribución en ese sentido. La solución es tan radical que se compara con una revolución energética que haga transitar el sistema hacia energías renovables y la eficiencia energética. El desarrollo de estas energías sería una fuente de empleo y reducirá costos de la electricidad.

Lo anterior se sostiene porque hay un consenso científico, casi generalizado, en torno a la idea de que la actual forma de producción y consumo energético está generando una alteración climática global que provoca graves impactos sobre la tierra y sobre los sistemas socioeconómicos.

De acuerdo con un informe de la Organización de las Naciones Unidas, este fenómeno ya afecta todos los continentes y todos los océanos. También aumenta permanentemente la probabilidad de impactos graves, generalizados e irreversibles para personas y ecosistemas.

México no está entre las naciones que aportan a acrecentar el problema al ser un pequen~o emisor de gases de efecto invernadero, sin embargo debido a su posicio´n geogra´fica es vulnerable a las alteraciones que estos gases provocan en el clima. Sus caracteri´sticas lo ubican como uno de los pai´ses ma´s expuestos. Su localizacio´n entre dos oce´anos, su latitud y relieves lo hacen estar particularmente en riesgo ante feno´menos hidrometeorolo´gicos.

No siendo como se plantea, un contaminador, su contribución positiva está en detener la deforestacio´n y la degradacio´n forestal, en fortalecer la capacidad de adaptacio´n de las ciudades y los sectores productivos, entre otras estrategias que están bien definidas en la Versio´n de Difusio´n del Programa Especial de Cambio Clima´tico 2014-2018 del Gobierno federal.

El asunto es extremadamente serio. De acuerdo con algunas proyecciones, en la agriculatura, por ejemplo, se prevé un escenario complicado. Disminucio´n de la productividad del mai´z para la de´cada de 2050. Pero además se habla de evidencia de que la mayori´a de los cultivos resultara´n menos adecuados para la produccio´n en el país hacia 2030, acentuándose esto a finales del presente siglo.

Son muchos los pronósticos, todos sobre escenarios sombríos, sin embargo no se trata de atemorizar, sino de reflexionar sobre la contribución que en ese sentido se puede hacer todos los días, como adoptar patrones de consumo responsables, o realizar labores de reforestación, cada uno desde el lugar que ocupe.