El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, declaró a Meghan Markle y el príncipe Enrique “marido y mujer” en punto de las 12:38 horas locales.
Después del tradicional intercambio de votos matrimoniales, donde ambos se juraron amarse en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza, se intercambiaron las argollas matrimoniales para hacer la declaración oficial de casados.
A partir de este sábado, la pareja es conocida como los Duques de Sussex, título nobiliario que les asignó la reina Isabel II.
La ceremonia religiosa tuvo lugar con la pompa y circunstancias de las bodas reales en la Capilla de San Jorge, del Castillo de Windsor.
El sermón inicial estuvo a cargo del reverendo Michael Bruce Curry, obispo primado de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos y primer líder religioso afroamericano en llegar a esta importante posición.
El ferviente sermón sobre “el poder del amor” provocó las risas discretas de los invitados especiales, ya que en momentos el histriónico cura gesticulaba y levantaba la voz, ante la sorpresa de los asistentes.
La ceremonia tuvo lugar sin contratiempos, en medio de una combinación de música tradicional, el coro de Gospel “The Kingdom Choir” que interpretó “Stand By Me” (del afroamericano Ben E. King), así como la actuación del violinista de 19 años Sheku Kanneh-Mason.
Los mensajes detrás de la boda real
Sin duda, la boda entre Harry y Megan, ahora duque de Sussex, es un evento que ha roto esquemas y para Érika Roa, editora de realeza del suplemento CLASE, es la forma en la que la corona lanza un mensaje de que las viejas estructuras también se pueden cambiar.
Meghan es una mujer con una vida común, de ascendencia afroamericana, divorciada, actriz estadounidense, feminista, mayor que su esposo y ahora, duquesa de Sussex. Algo que hoy se aplaude pero que no fue ni de cerca similar a lo que vivió la princesa Diana en su época.
“Yo creo que la muerte de Diana marcó a la reina (Isabel II, tardó cinco días en dar su luto públicamente) y fue determinante para que aceptara el matrimonio entre Harry y Megan. Si Harry fuera el heredero, esto no habría pasado, pero como es el sexto en la línea de sucesión, se lo permitieron. La reina carga con algo de culpa con lo que pasó con Diana, fue muy dura y se le exigió mucho, pero no se le ayudó nada. Ahora con Meghan ha hecho cosas que ni siquiera había hecho con la misma Kate”, explicó.
Por ejemplo, dijo, a Meghan se le aceptó más rápido y representó a la corona en actos oficiales sin estar casada. “En la cuestión racial también fue un poco de vamos a abrirnos, a mostrar que hemos cambiado. Decían en un programa que los Windsor hacen lo que sea para mantenerse y esta es la mejor muestra de que así es”, dijo.












