México, clave en el estudio de aves

En el marco del Año del Ave, México es un punto clave para ayudar a comprender la importancia de las reservas naturales para cerca de 450 especies migratorias de las más de mil 107 que habitan en el país.

Así lo expuso en entrevista el especialista de la Coordinación del programa Iniciativa de Conservación de Aves de Norteamérica (NABICI, por sus siglas en inglés) y temas de vida silvestre, Vicente Rodríguez Contreras.

Explicó que la celebración de este Año del Ave se da como una oportunidad para sumarse al reto de la colaboración en materia de conservación de las aves en el mundo, a 100 años de que se firmó uno de los primeros tratados de conservación internacionales entre Estados Unidos y Canadá.

A dicho acuerdo, se sumó México cerca de 20 años después bajo el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, luego de que se cobró consciencia de que es indispensable la participación entre vecinos para proteger a las aves.

Y es que, dijo, a diferencia de los humanos, las aves no conocen de fronteras políticas, solo saben que tienen que ir a diferentes sitios durante distintas épocas del año para pasar el invierno o reproducirse.

Es entonces que se hace indispensable la colaboración internacional, ya que hay diversas especies que lo mismo se encuentran en Canadá que en Estados Unidos o en México y enfrentan problemas como el cambio de biodiversidad y las variaciones por el cambio climático.

Por ello destacó el papel clave que juega México, al ser un punto intermedio en el que se puede monitorear el comportamiento y desplazamiento de las aves, tanto migratorias como nativas y endémicas.

En ese sentido, el biólogo explicó que en México existen por lo menos 109 especies de aves que son endémicas y solo viven en territorio nacional, distribuidas en puntos específicos y que por lo mismo se encuentran en alguna categoría de riesgo ante los cambios que han tenido que enfrentar.

Es por ello que en la presente administración se ha hecho una importante labor para hacer más grandes las Áreas Naturales Protegidas (ANP), aunque se ha pasado por alto algunos ecosistemas como los pastizales en perjuicio de algunas especies.

Rodríguez Contreras explicó que tal es el caso del Gorrión Serrano, que normalmente habita en los pastizales de montaña y anidan en los macollos, que son los bombachos de pasto que sobresalen de los pastizales.

Sin embargo, la falta de una consciencia más profunda ha hecho que la gente considere a los pastizales como zonas sin tanta biodiversidad, por lo que terminan explotando estos terrenos para el pastoreo de ganado, siembra o incluso construcción.

El resultado, grandes extensiones de pastizales que “desafortunadamente no están contempladas en ANPs por ser consideradas terrenos vacíos” han sufrido el estrés del crecimiento de la población, destruyendo el hábitat natural del gorrión serrano.

Y es que en realidad, contrario a lo que se puede pensar, los pastizales son incluso tan efectivos o más que los mismos bosques para la recarga de mantos freáticos además de contar con una biodiversidad muy rica pero oculta.

Si a ello se le agrega la presión que ejerce el cambio climático, hoy podemos ver que una gran extensión de terrenos que podrían ser reservas han cambiado, dejando sin hogar a muchas aves que al no encontrar dónde más vivir, corren el riesgo de desaparecer.

Conciencia ciudadana, el primer paso para la conservación.

Ante esta serie de problemas, el especialista destacó que se han hecho esfuerzos que han derivado en acciones como los programas de ciencia ciudadana implementados por Conabio, lo que ha traído como resultado una participación como no se había imaginado.