México cumple un año con covid-19, exhausto tras la muerte de cerca de 200 mil personas y con una economía muy maltrecha, pero con la esperanza de remontar este 2021 con un ambicioso plan de vacunación.
El país detectó su primer caso de coronavirus SARS-CoV-2 el 28 de febrero de 2020. Se trataba de un italiano radicado en México, de 35 años, que llegaba de su país.
Para entonces, medio mundo comenzaba a resentir los efectos de la pandemia y en América Latina se había reportado un día antes un primer caso en Brasil.
En este año la pandemia ha arrasado con las vidas de muchísimos mexicanos, porque quien no ha padecido la enfermedad, ha perdido a un familiar o a un amigo, o engrosa las abultadas filas de la pobreza.
México suma más de dos millones de contagios y 184 000 muertos, y es el tercer país del mundo por decesos tras Estados Unidos y Brasil, según las autoridades sanitarias.
Aunque el instituto de estadística detectó en un reciente informe que había 38 000 muertos más atribuibles a covid hasta agosto de 2020. En total, se superarían de largo los 200 000 muertos.
Dolor crónico
La tragedia va mucho más allá de las cifras con decenas de miles de familias enlutadas y un sector médico, primordial para combatir la pandemia, terriblemente azotado, pues se estima que más de 3000 sanitarios murieron.
Mariana Cruz es una enfermera, de 35 años, que tuvo la enfermedad y llegó a requerir oxígeno estando aislada en su casa.
Se recuperó y hoy atiende a positivos de covid en un quiosco de pruebas gratuitas de Nezahualcóyotl, un municipio tradicionalmente obrero y vecino de la capital mexicana, que es el centro de la tragedia.
Tormenta perfecta
La economía se desplomó un 8.2 % en 2020 como en otros países de la región, aunque lejos de la caída de -tan solo- 3.5 % de Estados Unidos.
Pero México ya estaba en recesión en 2019 cuando su PIB cayó un 0.1 %, por lo que remontar será más complejo. Este 2021 se espera un alza de entre 3 % y 5 %, alrededor de la mitad de la caída del año anterior.
Aunque el gobierno mexicano nunca decretó la cuarentena obligatoria para no afectar a millones de trabajadores informales, se cerraron todas las actividades no esenciales en abril y mayo.
Y con la “nueva normalidad” de junio arrancó una cautelosa apertura económica que ha sido una montaña rusa.
Dirección errática
La falta de pruebas, el subregistro de casos y la ausencia de una cuarentena estricta preocuparon a parte de la ciudadanía desde el principio.
También las salidas de tono del presidente Andrés Manuel López Obrador y, sobre todo, unas estimaciones que hoy parecen de muy mal gusto.
López Obrador enfermó de covid-19 el pasado 24 de enero y, tras pasarla en casa (en el Palacio Nacional) con síntomas leves, regresó sin mascarilla y dejó algunas frases muy criticadas: “¿Por qué me contagié? Porque tengo que trabajar como millones de mexicanos, ni modo que me quedara todo el tiempo encerrado”.
Quizás por esta máxima presidencial, buena parte del gabinete de López Obrador se contagió. El almirante Rafael Ojeda, secretario de Marina, incluso dos veces.
Vacunación universal
El país comenzó su plan de inmunización el 24 de diciembre -fue el primero de América Latina seguido horas después por Chile- y busca vacunar a todos sus habitantes para marzo de 2022.
Tiene comprometidas millones de dosis con farmacéuticas como AstraZeneca, Pfizer, CanSino, Sinovac, Sputnik V, o la plataforma Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Pero ha sufrido reveses. Por ejemplo, miles de médicos han esperado semanas para una segunda dosis y no fue hasta este 15 de febrero que empezaron a vacunarse los mayores de 60 años.
“El esfuerzo de vacunación va a tener algunos beneficios importantes. Probablemente le cambiará la cara a la epidemia y dejaremos de ver este desastre en adultos mayores”, explicó a EFE Mauricio Rodríguez, portavoz de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).












