El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González, sostuvo que México no necesita utopías nuevas, sino reconocer su realidad y enfrentarla con inteligencia, valor y acciones concretas que aprovechen al máximo sus recursos y capacidades.
El ombudsman asistió a la ceremonia conmemorativa del 45 Aniversario de la creación de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), donde se otorgó el Doctorado Honoris Causa a Norma Romero Vázquez, creadora del grupo de apoyo a migrantes Las Patronas, de Veracruz, por su labor de más de 20 años en favor de ese sector vulnerable.
Los problemas que se enfrentan “estimulan la tentación de reinventar la institucionalidad existente”, pero las decisiones y acciones que se emprendan deben partir de un verdadero análisis objetivo de la realidad, para responder sin simulaciones y con integridad, expuso.
Explicó que la pertinencia de una política pública o de un plan de gobierno no puede depender de su popularidad o aceptación social, “requerimos ponderarlos bajo criterios de eficacia, eficiencia y viabilidad”.
Sólo con una sociedad educada y consciente de que la solución a los problemas de México es una responsabilidad de todos, se podrán lograr los niveles de reflexión crítica necesarios para demandar a las autoridades que, con independencia de filiaciones o pertenecías políticas, actúen bajo tales parámetros.
Precisó que, en ello, la universidad pública contribuye de manera decisiva, por ser un espacio de cultura, conocimiento y encuentro, pero también de libertad con responsabilidad.
“Yo mismo soy producto de la universidad pública, y por ello soy consciente de la importancia de fortalecer a la educación superior a través de la universidad pública y autónoma”.
Defendió la autonomía universitaria como base de su propia existencia, pero advirtió que el reconocimiento a ella nunca puede verse como una condición dada inmutable, pues la autoridad que la vulnere incurre en violación a los derechos humanos.
En su oportunidad Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz 1992, advirtió que la lucha por los derechos humanos no es una labor de un día, sino que implica la convicción de quienes hacen suya esta labor.












