México está bien posicionado para navegar el actual entorno potencialmente turbulento, pero debería de contar con un plan de contingencia para estar listo en caso de ser necesario, y debe permitir la participación del sector privado en energía lo que ayudará a aligerar la deuda en Pemex, recomendó el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Según las conclusiones preliminares de la evaluación anual que realizó el personal del Fondo al final de su visita a nuestro país, se deben de desarrollar planes de contingencia para tener listas estrategias de apoyo específicas que puedan implementarse en caso de que se materialicen riesgos a la baja para la actividad.
Consideró que más ajustes a la estrategia comercial de Petróleos Mexicanos (Pemex) aislarían el presupuesto del riesgo de tener que absorber pérdidas si los petroprecios cayeran sustancialmente. También aumentaría las ganancias cuando los precios son altos.
En su evaluación se pone de manifiesto que los ajustes podrían implicar fomentar una mayor participación del sector privado o ventas de activos secundarios, que podrían utilizarse para reducir la carga de la deuda de Pemex.
Advirtió que las cicatrices de la pandemia y el entorno global más difícil podrían agravar los problemas de larga data de bajo crecimiento y alta desigualdad.
Como resultado, a pesar de los buenos resultados en la primera mitad de 2022, se prevé que el crecimiento disminuya en los próximos trimestres.
Se espera que la inflación se estabilice en la segunda mitad de 2022 y luego disminuya gradualmente, a medida que los precios más altos de los alimentos crudos y otros factores que impulsan los costos continúen influyendo en los precios.
Consideró que regresar a una inflación baja y estable requerirá probablemente algunos aumentos adicionales en la tasa de política monetaria para fines de año y mantenerla así durante algún tiempo.
Advirtió que los grandes aumentos continuos del salario mínimo podrían crear riesgos al alza para la inflación.
Cuestionó que muchas de las medidas fiscales implementadas para mitigar el impacto del aumento del costo de vida no han sido dirigidas, como por ejemplo el subsidio a las gasolinas.












