“México es un desastre” en sus instituciones

“México es un desastre” en sus instituciones

El monseñor Carlos Samaniego, obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, alertó que “México es un desastre”, pues no hay quien marque el rumbo de las instituciones y se realizan propuestas de “fundamentalismos so pretexto de democracia”.

Durante el sermón de la eucaristía, celebrada en la Basílica de Guadalupe, Samaniego habló sobre la festividad de Los Reyes Magos de oriente, quienes siguieron la estrella de Belén para llegar a donde nació el niño Jesús y adorarlo; en el marco de la celebración de ese acontecimiento en la fe católica.

En ese sentido, explicó que “México es un desastre, que se refiere a la falta de astro. Desastre es no tener una guía, una ilusión, un sueño. Una estrella guía al marinero para tener buen puerto”.

El obispo auxiliar criticó las iniciativas que, desde el Congreso de la Unión, se han impulsado para despenalizar el aborto, en búsqueda de garantizar el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, argumentando -dijo- “sus propias verdades”, y que, “como el rey Herodes, buscan matar al niño”.

“Hay instituciones que andan buscando matar a los niños con el tema del aborto, hay familias que quieren matar al niño. En los abortorios llevan, los papás o aquel que es el novio, a las hijas, las acompañan; porque tampoco pueden ir solas. Una sociedad, un país, una nación que mata a sus niños, no tiene futuro”, expresó el obispo.

Impulsarán campaña de diezmo

La Iglesia Católica impulsará este año la campaña para que sus fieles aporten el diezmo, un apoyo económico que será destinado a financiar la atención médica de sacerdotes eméritos que “ha aumentado considerablemente”, de acuerdo con su publicación semanal “Desde la fe”.

Reconoció “las dificultades, tareas y responsabilidades de cada fiel cristiano”, pero insistirá en que cada uno aporte “una colaboración especial” en la medida de sus posibilidades.

“El diezmo es una oportunidad especial de calibrar la seriedad con que asumimos nuestra fe, que no sólo consiste en esperar recibir de Dios bendiciones medidas en abundancia material, sino en corresponder, apoyando a la Iglesia para que realice el plan de Dios”, señala el editorial.

En ese sentido, la Arquidiócesis propone que el diezmo se traduzca, no en la décima parte de los ingresos de cada fiel -como la palabra lo indica-, sino que se pueda ajustar a la aportación de un día de salario o de las ganancias de un comercio.