Desde hace tres años la Corte de Justicia de la Unión Europea estableció que si entre los ingredientes de la miel se identifica poco más de 0,9 por ciento de origen transgénico, este producto puede ser comercializado pero con ciertas restricciones. Sin embargo, en países como Alemania el rechazo a los ingredientes genéticamente modificados es absoluto.
Hace dos años, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental presentó un informe con datos de la Universidad Nacional Autónoma de México. Se informaba de la posible afectación a 25 mil unidades de producción de miel de abeja mexicana en el estado de Chiapas y la Península de Yucatán por la autorización para sembrar soya genéticamente modificada en 253 mil hectáreas, en Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz y Chiapas.
Organizaciones apícolas y dirigentes relacionados con el mercado de la miel orgánica advirtieron hace tres años en Chiapas, sobre problemas por inmovilización de cargamentos de producto exportado a Alemania por alegatos de presunta contaminación de polen transgénico.
El hecho se ha traducido en pérdidas económicas y de mercados que exigen producto libre de agentes extraños, etiquetados como orgánicos, es decir, libres de fertilizantes artificiales y pesticidas. Ahora el problema resulta mayor para estas organizaciones de productores que no han podido hacerse escuchar. Lo anterior ha quedado documentado en diversos reportes, en los que productores han manifestado su opinión al respecto.
México es el cuarto productor de miel y el quinto mayor exportador de ese producto en el mundo. La presencia de rastros de organismos genéticamente modificados en la miel procedente del país amenaza a una cadena de producción de la que dependen más de 25 mil familias de los estados arriba citados. El impacto negativo para los apicultores se debe a que el 80 por ciento de la miel mexicana que se exporta va a la Unión Europea, pero esa zona comercial prohíbe o limita la importación de alimentos con huella de transgénicos.Sobre el tema, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria de México aseguraba que la miel yucateca que se exporta a Europa de ninguna manera contiene polen transgénico, como se determinó en estudios de laboratorio alemanes. El organismo sostuvo haber contactado con autoridades regionales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación y con la oficina de la dependencia en Bruselas, Bélgica, sin que se detectaran anomalías o regresos del producto apícola.
El Servicio Nacional de Sanidad dijo haber consultado la página del Sistema de Alerta Rápida, portal en el que las autoridades sanitarias de la Unión Europea archivan todo indicio de alimentos contaminados a nivel mundial, sin hallar alerta alguna contra la miel mexicana. Se afirmó que Alemania, donde se aplican pruebas de laboratorio a los cargamentos de miel, tampoco reportaba devoluciones, incluso la producción se había incrementado año con año.
La produccióta, entre otros, que están certificadas por el organismo mexicano.












