Las Escuelas de Tiempo Completo pendían de un hilo muy delgado: un artículo transitorio en el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2021, que pretendía justificar la eliminación del programa en el etiquetado presupuestal y quizá contener la presión magisterial, prometiendo que bajo el manto de La Escuela es Nuestra, estarían los apoyos de docentes que impartían actividades en los horarios ampliados.
En plena madrugada y en respuesta a los reclamos que hicieron legisladores desde la oposición, resonó en San Lázaro la voz de una maestra, entonces diputada y ahora titular del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (Usicamm) en la SEP, Adela Piña: ”el artículo décimo octavo transitorio del decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación ya garantiza, (…) no mientan, la continuidad de la operación de las Escuelas de Tiempo Completo (…) Ratificaron la continuidad de las Escuelas de Tiempo Completo, porque sin duda contribuyen de manera determinante a lograr los objetivos del nuevo Acuerdo Educativo Nacional, imprescindible para alcanzar el desarrollo nacional y lograr la cuarta transformación”.
¿Mintió, la engañaron o ya cambió de opinión? La verdad es que resulta imposible sostener con dichos, la muerte de las Escuelas de Tiempo Completo que Morena y su gobierno anunciaron con hechos: recibieron este programa en 2018 con un presupuesto de 12 mil 441 mdp; en 2019 lo recortaron a 10 mil 915 mdp; para 2020 solo le dejaron 5 mil 273 mdp y en 2021, de plano, quitaron la etiqueta presupuestal.
Parece que al gobierno le interesa más la siguiente elección y no la próxima generación. Destruyeron un programa que se creó hace dos sexenios para responder a la realidad de las madres y los padres trabajadores y para invertir en el desarrollo de la niñez y adolescencia: llegó a 5 mil escuelas en el año 2012 y en 2018 alcanzó a más de 27 mil planteles.
Es lamentable que las autoridades no escuchan el clamor de millones de mexicanas que salen a trabajar o están impedidas de hacerlo, porque no tienen la tranquilidad de dejar a sus hijos en un lugar seguro.
Eliminar las Estancias Infantiles y ahora las Escuelas de Tiempo Completo habilitadas en Primarias y Secundarias públicas, en un país donde uno de cada tres hogares están jefaturados por una mujer, raya en la crueldad, pues se está hablando de más de 11 millones de hogares en México, según Inegi, a menos que el gobierno tenga otros datos.
Mintieron también a las y los maestros, a quienes dejan en la incertidumbre laboral y sin los ingresos adicionales de un horario ampliado, pero sobre todo roban a la niñez y la adolescencia mexicanas el derecho a una mejor alimentación y a profundizar en conocimientos clave.
No existe justificación para una regresión de este tamaño, cuando el Inegi registra cifras sin precedentes de abandono escolar.












