“Nadie sabe lo que realmente hay entre todos los que vamos caminando —en las caravanas migrantes— y lo que uno escucha y ve; pero también todo lo que puede pasar cuando uno es amenazado para que transporte droga”, dice Luis Reyes a El Universal, quien es originario de Honduras y asegura que de milagro está vivo. “Una hermana mía quería venir conmigo, pero no la dejé. Un primo que ya estaba aquí —en Estados Unidos— y la pasó duro para llegar, me dijo que la cosa era sólo porque muchas veces había que salir de huida por todo lo que pasa”.
De acuerdo con reportes de organizaciones que defienden los derechos humanos de quienes quieren cruzar la frontera, como el Frente Nacional de Migrantes, SOS Migrantes y Ángeles Migrantes, existen decenas de reportes y testimonios de migrantes, hombres, que fueron secuestrados por grupos del narcotráfico y obligados a cruzar droga como mulas; y mujeres que fueron violadas y otras están reportadas como desaparecidas.
Trampas
Hugo Castro, de origen mexicano y director de SOS Migrantes con sede en California, advierte de cómo los “coyotes” se anuncian con descaro en Facebook, con promesas de un viaje seguro. Sin embargo, muchos trabajan para el crimen organizado, “generalmente son una extensión de alguna célula del narcotráfico y la orden que tienen, dependiendo de cómo está conformado el grupo, es que se los entreguen antes de llegar a la frontera —norte de México—. Si el grupo lleva jóvenes, hombres y mujeres, es un tesoro; ellos serán ‘mulas’ perfectas para cruzar drogas y ellas podrían terminar violadas, o peor, en un grupo de trata de blancas”. Se sabe, a través de estos mismos grupos proinmigrantes y otros, que incluso hay cuadrillas que van operando por regiones y van entregando migrantes como si se tratara de una carrera de relevos.
Según las organizaciones de migrantes, los mexicanos que huyen de sus hogares en el centro de la república, amenazados por el narco, temerosos de ser asesinados o secuestrados, las mujeres violadas, escapan a la frontera con la Unión Americana para buscar refugio; pero casi todo es inútil, porque vuelven a toparse con el narcotráfico, que está en todo el territorio, y vuelven a ser amenazados.
“No se la acaban. Es increíble que se van de sus pueblos por toda la violencia que están viviendo sin que nadie los defienda y se los vuelven a encontrar en el camino; digo, no son los mismos narcos, pero son otra vez narcos y para donde vayan, aunque no vengan a la frontera. Están en todas partes”, comenta Francisco Moreno, director ejecutivo del Consejo de Federaciones Mexicanas (Cofem) con sede en Los Angeles, California. “México es un país superado por el narco, sin duda”.
El patio trasero
“Al final ya preferí quedarme porque lo que supe es que pides asilo y te regresan a México a esperar, y si los mexicanos la pasan mal, imagínate nosotros, pobres catrachos —hondureños— y del país que seamos”, comenta Luis. De acuerdo con reportes oficiales de las autoridades fronterizas de Estados Unidos, todos los días están devolviendo migrantes de muchas nacionalidades distintas del lado mexicano, a que esperen su turno para ser llamados ante un juez de Inmigración que revise su caso. “Sí, por supuesto, somos el patio trasero de Estados Unidos. Desde (Donald) Trump... La diferencia entre Trump y Biden es que Trump le gritaba públicamente a (el presidente mexicano Andrés Manuel) López Obrador lo que tenía que hacer y Biden se lo manda a decir con sus más altos funcionarios, a puerta cerrada. Pero es exactamente lo mismo”, comentó.
Los más vulnerables —en cuanto a la violencia— son los migrantes jóvenes, hombres y mujeres, quienes son los más cotizados por los grupos que extorsionan, secuestran, violan y hacen una gran cantidad de barbaridades, sin que (estos) puedan acudir a alguien en su defensa, porque las autoridades muchas veces son sus propios verdugos”, concluye el líder del Cofem.












