Nuuk, la capital del Groenlandia, y Copenhague acogieron las manifestaciones más concurridas contra las amenazas de Donald Trump para hacerse con el territorio autónomo en el Ártico, pero en varias ciudades danesas y en otras localidades groenlandesas hubo también movilizaciones importantes.
El presidente de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, fue recibido al inicio de la protesta en Nukk con aplausos y el grito “Kalaallit Nunaat, Kalaallit pigaat” (Groenlandia pertenece a los groenlandeses), en una muestra de la unidad que la retórica belicista de Trump está generando entre la población y los partidos políticos groenlandeses.
Tras la llegada de Nielsen, se procedió a la lectura de un poema y a un minuto de silencio, seguido del himno nacional.
“Nosotros decidimos nuestro futuro”, dijo Nielsen, que encabeza un gobierno de coalición que agrupa a tres cuartas partes del Parlamento autonómico.
Entre las pancartas que llevaban los manifestantes abundaban las que incluían la frase que se ha convertido en el lema de la resistencia groenlandesa: “Groenlandia no está a la venta”.
Pero también hubo carteles con mensajes como “Yankees, go home” (“yanquis fuera”) o “Nosotros decidimos nuestro futuro”.
Las protestas contra los ataques de Trump también se realizaron el sábado en otras localidades de Groenlandia, como Qaqortoq, Aasiaat, Sisimiut e Ilulissat.
Mientras que en Dinamarca, miles de personas recorrieron el centro de Copenhague al grito de “Groenlandia no está en venta” y en contra de las amenazas del presidente estadounidense.












