El ingeniero químico Mario Molina, ganador del premio Nobel de Química 1995 por su trabajo en la química de la atmósfera, particularmente en lo que respecta a la formación y desintegración del ozono, murió a los 77 años de edad.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dio a conocer ayer a través de su cuenta de Twitter el deceso del investigador mexicano.
“La Universidad Nacional Autónoma de México informa del lamentable fallecimiento del doctor Mario Molina, distinguido universitario, Premio Nobel de Química 1995”.
A los pocos minutos de darse a conocer el deceso del investigador mexicano, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, lamentó el fallecimiento del doctor, a quien calificó como un “científico comprometido y capaz”.
TV UNAM también se sumó a la cadena de mensajes en la que lamentó la pérdida de Molina Henríquez y en su memoria compartió su participación en el coloquio “De muro a muro”.
El científico egresado de la máxima casa de estudios recientemente defendió el uso del cubrebocas en medio de la pandemia de Covid-19.
Por su trabajo sobre la capa de ozono, fue uno de los pioneros en investigar la química atmosférica.
Apoyó el trabajo para atacar la contaminación del aire en la Ciudad de México e impulsó estudios sobre cambio climático.
Desde el Centro Molina, que informó también de su fallecimiento, el Nobel se enfocó en investigaciones sobre la calidad del aire, cambio climático, transporte y temas energéticos.
También, reconocido internacionalmente, fue asesor de los presidentes estadounidenses Barack Obama y Bill Clinton en temas de calentamiento global, entre otra aportaciones.











