Mujer mexicana: pilar de la sociedad del Estado

Desde las lecciones en la materia de Civismo, hoy desaparecida de los programas académicos, de la secundaria, se aprendió que la familia es el núcleo y por lo tanto la base de la sociedad y aun cuando en la actualidad existen diversas formas de familias, ese precepto sigue vigente.

En general, es la mujer quien organiza en el hogar, quien administra los ingresos para el sustento diario, quien cuida, educa, alienta y sana a los hijos; esto es si hay pareja o no. Una madre es muy difícil y muy poco frecuente que abandone a sus hijos. La mujer atiende a su familia, con amor, responsabilidad y hasta con sacrificios. Si se va las estadísticas, se verá que hay muchas más madres solteras que padres solteros.

El concepto de familia se mantiene hoy vigente, por la participación activa dentro de ella, de las mujeres, en la mayoría de los casos.

En la comunidad, las mujeres transmiten el idioma, la cultura, la identidad de grupo, el arraigo a las costumbres y el amor por la tierra en la que se nace.

Por lo tanto, si la mujer mantiene el valor de la familia y de la vida comunitaria, es la mujer el pilar de la sociedad. No se entendería el concepto de patria, sin la identificación con el territorio, las costumbres, la lengua común y los ancestros. La noción de patria entonces, les hereda de las mujeres.

¿Pero cuál es la realidad de ese pilar social? Sufren violencia en muchas de sus formas y el abandono, desempleo, discriminación, segregación y humillación, entre otros flagelos, es el pago que reciben por su labor diaria, que realizan sin reconocimiento.

Las mujeres en México forman la mayoría de la población y actualmente el Estado no ha querido escuchar, reconocer y mucho menos atender las demandas constantes de activistas, académicas, comunicadoras, de organizaciones políticas y muchas otras formas de expresión, que le dan voz y sentido, a las necesidades de las mujeres.

Recientemente la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero afirmó que era la oportunidad de crear un órgano nacional que atendiera los fenómenos negativos hacia la mujer. Pero este esquema ya existe. Está vigente el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia Hacia la Mujer, en donde ya en su mayoría, lo integran mujeres y cuenta tanto con su ley y el reglamento respectivo, para dar mejor atención que el mismo Gabinete de Seguridad.

Si ya no funciona el sistema actual, está bien, que lo cambien, pero que opere. La inamovilidad recargada en declaraciones no les sirve a las mujeres. La voluntad del Estado se debe reflejar en la legislación, en las políticas nacionales y sobre todo en el presupuesto para todas las áreas involucradas. Si estas bases no se hacen realidad, todo queda en narrativas y ya vienen las elecciones. La verdadera manifestación de la voluntad de las mujeres, e verá el 6 de junio y serán sus voces hechas votos, más radicales, que este día.