La organización Guerreros Unidos, una escisión del Cártel de los Beltrán Leyva, identificada recientemente por la Administración para el Control de Drogas (DEA) como una de las que ha extendido sus operaciones en EUA, es liderada por mujeres, la mayoría esposas de los líderes que han sido detenidos.
Una investigación que tiene abierta la PGR apunta a una nueva conformación en la que se incluye a mujeres, entre ellas las esposas de los Casarrubias Salgado, informaron fuentes ministeriales.
Con un perfil bajo desde las detenciones de los implicados en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, algunas de las mujeres tomaron parte del control y las decisiones al interior del cártel, que distribuye heroína en Estados Unidos.
A la nueva conformación también se unen las esposas de los jefes de sicarios. Dentro de la estructura, algunas de ellas fungen como mandos pero también como halcones.
La toma de poder femenino en el cártel tiene sus inicios con María de los Ángeles Moreno, esposa del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, quien, de acuerdo con la declaración del detenido Sidronio Casarrubias Salgado, máximo líder de Guerreros Unidos, era la principal operadora financiera y, junto con su esposo, actuaban desde la presidencia municipal.
Tras la captura, el 30 de abril de 2014, en Toluca, de Mario Casarrubias, “El Sapo”, fundador de esa organización, su hermano Sidronio ejerció el control de la organización que opera en Guerrero, Estado de México y Morelos.
Sidronio Casarrubias fue detenido en el Estado de México el 17 de octubre de 2014. Desde ese día, quien asumió el liderazgo fue su hermano Adán El Tomate, quien mantiene una disputa con la organización denominada Los Rojos.












