Multilateralismo y migración, prioridad de SRE

Multilateralismo y migración, prioridad de SRE

Migración, cambio climático, la no proliferación de armamento nuclear, multilateralismo, y derechos humanos, serán los principales ejes de la política exterior mexicana durante 2018, destacó el canciller Luis Videgaray Caso.

Durante la inauguración de las sesiones públicas de la XXIX Reunión de Embajadores y Cónsules 2018, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) refirió que indudablemente el mundo enfrenta un proceso de transformación, retos e incertidumbres, que ya se han traducido en cambios políticos vertiginosos que afectan la manera en que México se relaciona con el mundo.

Ante ello, es necesario ser fieles a los principios y a las tradiciones diplomáticas, ya que no cabe duda que una de las grandes fortalezas de México en su política exterior es su tradición multilateralista, la participación de México en las Naciones Unidas y en los diferentes foros de carácter multilateral, dijo.

Ante ello, aseguró que México continuará participando en diversos foros multilaterales, “convencidos de que no hay ninguna nación que sea lo suficientemente grande o poderosa para hacer frente a los retos globales por sí misma”.

Expuso que “la convivencia entre naciones no es simplemente un contexto de coexistencia transaccional, sino que es a través de promover valores comunes, sistemas jurídicos que nos obliguen a todos, y políticas públicas que trasciendan fronteras, cómo vamos a poder enfrentar los enormes retos del cambio tecnológico, el cambio climático, la migración y el reto de las armas nucleares”.

Destacó que ante el reto que representa la actividad nuclear de Corea del Norte, desde 2016 se han tomado medidas diplomáticas progresivas para dejar en claro que “México no está de acuerdo con la actividad de un país que amenaza a sus vecinos, y amenaza el orden de la paz mundial”.

Destacó que México participará de manera entusiasta en la celebración del nuevo pacto global para la migración, en donde se busca tener un marco jurídico, si bien no vinculante, sí que establezca las mejor prácticas y principios para una migración que reconozca y proteja la dignidad y seguridad de los derechos humanos de estas personas.