Municipio libre y nuevo municipalismo

Municipio libre y nuevo municipalismo

La avenida Municipio Libre de la Ciudad de México, así como la calle con el mismo nombre en las ciudades de Puebla, Veracruz, Toluca y Oaxaca, llevan ese nombre en referencia al histórico concepto constitucional que designa autonomía política y administrativa a los municipios frente al poder central. Principio que fue fortalecido y consagrado a partir de la Revolución mexicana y quedó establecido en la Constitución de 1917.

Municipio libre se refiere al derecho local que tiene cada uno de los dos mil 478 municipios del país, para organizar su gobierno, elegir a sus autoridades y administrar sus propios recursos, sin intervención directa de otros poderes.

Hoy, sin embargo, esta figura de gobierno ha sido reconocida de manera recurrente como el punto más vulnerable del Estado y en fechas recientes sus titulares han resultado detenidos por su presunta vinculación con redes de delincuencia organizada.

Los territorios menos vulnerables a la captura criminal suelen ser aquellos donde existen comunidades con capacidad de organización, participación y exigencia.

Cuando las organizaciones sociales, de productores y prestadores de servicios, las asociaciones vecinales y los espacios de deliberación pública forman parte de la vida local, la presión se distribuye en estas redes.

La pregunta surge casi de manera natural e incluso urgente ¿cómo preservar esa cercanía con la ciudadanía? razón de ser del municipio libre, sin convertirla en un factor permanente de vulnerabilidad.

Diversos analistas coinciden en que la fortaleza del municipio no radica en líderes carismáticos ni en soluciones excepcionales, sino en la densidad institucional del gobierno local; y la izquierda democrática ha defendido históricamente esta idea: más Estado en lo local no significa menos comunidad, sino más protección para ella.

Preservar la cercanía con la ciudadanía ha sido, históricamente, una de las mayores virtudes del municipio. Esa proximidad implica escucha permanente, presencia cotidiana y responsabilidad directa frente a comunidades diversas y exigentes.

Cuidar al municipio es cuidar a quienes, todos los días, dan rostro al Estado en el territorio. En ese esfuerzo se juega buena parte de la estabilidad democrática y la vigencia de un federalismo que sigue encontrando en lo local su anclaje más sólido, pues a final de cuentas, es este orden de gobierno el más próximo a la ciudadanía.