De los tres mil 200 kilómetros de frontera que comparten México y Estados Unidos, mil 200 se encuentran ya delimitados por muros, bardas de contención, rejas, tubos de acero y alambre de púas desde San Diego, California, hasta El Paso, Texas. El resto, con pequeñas excepciones, tiene al río como barrera natural.
La frontera atraviesa montañas, ríos y desierto; algunas regiones son inhóspitas y sus condiciones orográficas la hacen peligrosa y mortal. En Arizona las temperaturas van desde menos 10 grados centígrados hasta 50 grados en tiempos de calor.
Para Michael Dear, profesor de la Universidad de California, Berkeley, y autor de “Por qué los muros no funcionan”, el muro o valla entre ambos países ya existe, y la parte que no está fortificada corresponde a terrenos demasiado empinados para construir; el resto de la franja colindante es fluvial, en alrededor de 60%.












