Muro fronterizo y parálisis

Muro fronterizo y parálisis

De la campaña, a Twitter, a la Oficina Oval, y ahora al Congreso, la propuesta del muro fronterizo con México se vuelve con frecuencia trending topic. El financiamiento para su construcción, sin embargo, parece ser más bien un sueño guajiro, ya que el gobierno mexicano descarta la insistencia del presidente Trump de pagar por el muro y la resolución presupuestaria que el Congreso aprobó en abril de este año no incluyó fondos para su construcción. Incluso en la propuesta de presupuesto federal, el requerimiento del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para comenzar la construcción del muro en 2017 se limitó a 1.6 mil millones de dólares, muy por debajo de los 21 mil millones que se estiman necesarios para completar el proyecto en 2020.

El muro no sólo es una pésima idea, sino una pésima inversión. En primer lugar, son las visas vencidas la principal fuente de migrantes indocumentados residiendo en Estados Unidos, al contrario de la idea que Trump y sus partidarios nos quieren hacer creer: gente atravesando la frontera en la oscuridad de la noche sin vigilancia. El segundo argumento citado frecuentemente para abogar por la construcción del muro es aquel de detener el flujo de drogas y la entrada de terroristas. Pero ni siquiera este argumento pasa la prueba. Los cárteles han demostrado ser cada vez más inteligentes y creativos en la forma en que envían sus productos, a través de túneles, submarinos, catapultas, camiones, logísticas Chapo, en fin... un muro no los detendrá. Y por supuesto, no hay evidencia alguna que documente la entrada de un solo terrorista desde la frontera entre Estados Unidos y México, haciendo del muro una respuesta a un problema que no existe.

Es precisamente por esta razón que representantes del territorio fronterizo en el Congreso, quienes realmente viven y comprenden la dimensión del problema, como el republicano de Texas Will Hurd, se niegan rotundamente a apoyar la idea.

La idea tampoco es popular. Hasta abril de 2017, 64 por ciento del electorado estadounidense se opone a la construcción del muro. La oposición se refleja ahora en ambos lados del Congreso, por lo que la idea un financiamiento público del muro se lleva a cabo con mayor sigilo. 

Pero nada de esto ha detenido a un puñado de congresistas, fervientes en la causa del muro (y si, hombres todos), que amenazan con hacer del gobierno su principal rehén a costa de una idea bastante costosa, impráctica y con escasa popularidad. La administración y varios representantes han amenazado con un cierre de gobierno ante la negativa del Congreso para abastecer de fondos a la promesa de campaña de Trump. 

Mientras que el debate migratorio ha tomado un giro negativo en Estados Unidos —difícil de revirar— otra de las manifestaciones más ofensivas y costosas atraviesa el punto más crítico. ¿Será que Trump y sus seguidores en el Congreso estarán realmente dispuestos a paralizar al gobierno entero para conseguirlo? Los mantendremos al tanto.