El factor sorpresa, una de las viejas y predilectas tácticas de las operaciones del narcotráfico internacional, volvió a emerger en la persistente penetración del fentanilo en América Latina y el Caribe, al descubrirse este miércoles en Honduras un cargamento de 48 mil 600 ampollas de la poderosa y mortal droga que llegó en un barco que zarpó de Reino Unido, hizo escala en Colombia y con capacidad de inundar a Centroamérica con el opiode sintético.
La nueva ruta usada para el transporte del narcótico a los masivos mercados de consumo en Estados Unidos y a los emergentes en América Latina y el Caribe, confirmaría que las mafias decidieron buscar opciones y cambiar las vías marítimas tradicionales: por el océano Pacífico, de China e India a México y Guatemala, y, por el Atlántico, de Turquía y Países Bajos a Guatemala.
El hallazgo del fentanilo se registró en un contenedor de un barco que atracó en Puerto Cortés, en el norte de Honduras y sobre el mar Caribe, en un hecho que alcanzó la atención sobre Reino Unido.
La incautación “da un aviso importante de que somos vistos como un gran mercado por estas organizaciones criminales. Esta cantidad de droga perfectamente abastece lo que es Centroamérica y parte de Suramérica, por la sencilla razón de que la zona todavía no está tan contaminada (por el fentanilo)”, subrayó.
Al explicar que “lo que (los cárteles) quieren es, lógicamente, empezar ya a abrir mercados trayendo estas grandes cantidades de drogas”, señaló que “va a haber más gente que va tratar de buscarla, principalmente muy joven que la ve muy atractiva y de mayor impacto”.












