Las actividades agropecuarias representan uno de los factores que contribuyen al cambio climático, por la gran cantidad de emisiones que se realizan a escala mundial, por lo que urgen mecanismos para reducirlas y con ello propiciar un desarrollo sustentable en la producción de alimentos, coincidieron expertos y autoridades de Alemania y México.
En el marco de la sexta edición de los “Diálogos por un futuro sustentable entre México y Alemania: La agricultura, retos ante la seguridad alimentaria y el cambio climático”, los especialistas advirtieron que las actividades del ramo en el planeta, generan presión negativa al ambiente, con una tendencia de creciente agravamiento.
El embajador de Alemania en México, Viktor Elbling, subrayó la importancia de impulsar el diálogo continuo, para construir un desarrollo sustentable de ambas naciones, pero sobre todo para todo el planeta, pues la agricultura tiene que ver con la seguridad alimentaria mundial, pero también contribuye al deterioro del medio ambiente y al cambio climático.
Indicó que por una parte el crecimiento poblacional es acelerado con un ritmo de alrededor de 2.5 mil millones de personas más para 2050, que sumados a los 7.4 mil millones que hay en la actualidad, representan un reto enorme para producir alimentos, pero sin generar formas sustentables para obtenerlos.
Sumado a ello, apuntó, está la escasez de agua, erosiones, deslizamientos de tierra, deforestación y pérdida de cosechas, amenazas que se agudizarán con leves pero inminentes modificaciones climáticas, donde la agricultura contribuye con entre 10 y 12 por ciento de las emisiones.
A su vez, la subsecretaria de Desarrollo Rural de México, Mely Romero Celis, dijo que el cambio climático ha afectado a 2.5 millones de personas, con un costo de 338 mil millones de pesos.
Mencionó que existen al menos 319 municipios con mayor vulnerabilidad a impactos por este fenómeno, pues hay sequías, inundaciones y deslaves donde hasta hace poco no las había.
Superficie árida
La situación es grave si se considera que 60 por ciento de la superficie nacional es árida o semiárida, donde el agua de la lluvia es utilizada para la producción de alimentos, en 76 por ciento por temporal y sólo 24 por ciento es de riego, y que 75 por ciento de las unidades de producción son pequeñas o familiares de generación a muy baja escala, planteó.
La funcionaria de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) destacó que México se ha comprometido a escala internacional a reducir las emisiones y en el COP-21 de Francia 2015, fue el primer país en vías de desarrollo, en presentar su contribución prevista en adaptación y mitigación.
Estas acciones son consistentes en la reducción de un 22 por ciento de gases de efectos invernadero y 51 de carbono negro, y otras labores para el uso eficaz del agua y de energías renovables, pero también para los biodigestores que permiten bajar las emisiones de gas metano del sector ganadero.











