Andrea Luna recuerda cómo hace más de dos décadas sufrió discriminación por ser una mujer trans privada de la libertad, e incluso cómo sus amigas fueron golpeadas en centros de reclusión varoniles hasta perder la vida por el único hecho de tener un brillito labial, “solo por ser quienes eran”.
Al recordar a su amiga Brandy, la directora del Colectivo Trans por la Libertad de Ser y Decir cuenta en la quinta Marcha del Orgullo LGBT+ en el Reclusorio Varonil de Santa Martha Acatitla que “los tiempos han cambiado” y que “se está reeducando a la población”.
Al grito de “¡Ni estando encerradas, nos quedamos calladas!”, “esos mirones, también son maricones” y de “esos de negro (custodios) también les gusta el dedo”, el contingente de la diversidad de Santa Martha recorrió el Reclusorio ante “la aprobación” y “algo de rechazo” de quienes observaban desde sus dormitorios, patios y áreas comunes del lugar.
“¡Fiu, fiu!”, chiflaban los hombres a los colectivos trans y LGBT+. Los tacones, banderas de colores, pelucas improvisadas, brillos y maquillaje no pasaron desapercibidos.
“¡Aquí está, la resistencia trans!”, “Se ve, se nota que aquella también es jota” y “de noche, de día, arriba la putería”, también gritaban entre los uniformes colgados color beige.
Abel y Alex se besan y se abrazan en la explanada de Santa Martha, mientras entre papelitos de colores, globos y banderas se celebra el orgullo. Dicen que llevan apenas unos meses de novios, pero ya se quieren y se acompañan aunque no compartan el mismo dormitorio.
Avanza aceptación de la comunidad LGBT+
Guillermo Mandujano Rosillo, director de Penitenciaría de la Ciudad de México, señala que él ha visto un avance en la aceptación de las poblaciones LGBT+ privadas de la libertad.
“La importancia es visibilizar, el respeto a los derechos humanos. Nosotros reconocerles, que disfruten su día, es hacerlo notorio, que disfruten su día”, expresó.
“Antes la gente era muy señalada, no se les respetaba. Los tiempos han cambiado”, menciona Mandujano Rosillo, quien encabezó la marcha tomado del brazo de algunas personas de la diversidad.
Hay 180 personas de la diversidad
Se estima que en el Reclusorio Varonil de Santa Martha Acatitla hay 180 personas de la diversidad sexogenelérica, entre las 50 personas trans y 220 viviendo con VIH.












