Este fin de semana el presidente Andrés Manuel López Obrador insistió en que la reforma electoral no limita los derechos ciudadanos, sino lo contrario, fortalece la democracia.
López Obrador anticipó que se encargará de seguir informando para “crear consciencia masiva” y que la transformación no dependa de un solo líder, sino de todo el pueblo informado.
Posteriormente advirtió que insistirá en sus beneficios en pro del voto libre y de las elecciones limpias; además de que elimina a la “burocracia dorada” de los organismos electorales, la cual mantiene en “un enigma” el monto real de los fideicomisos del Instituto Nacional Electoral (INE).
Además esos altos funcionarios, como el consejero presidente, Lorenzo Córdova, o el ahora ex secretario ejecutivo, Edmundo Jacobo –su cartera desaparece con la reforma–, mantienen altos salarios, los servicios médicos privados y millonarias liquidaciones.
Posteriormente el Ejecutivo Federal consideró que las acciones de inconstitucionalidad tramitadas ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación por los opositores al llamado Plan B podrían prosperar.
“Porque la Corte está… ¡Ay, nanita! Es un poder plagado de corrupción y al servicio de los grupos de intereses creados”, agregó.












