La llegada de los Reyes Magos, la madrugada de cada seis de enero, es uno de los momentos más esperados para los pequeños, porque Melchor, Gaspar y Baltazar recorren México, repartiendo regalos sin importar la distancia.
Poco se sabe de estos personajes mencionados en la Biblia, ni sus nombres ni cómo o cuántos eran, sólo que venían de tierras lejanas y llegaron a Belén, guiados por una brillante estrella tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, a quien le llevaron regalos: oro, incienso y mirra.
De ahí nació la idea en los países de tradición católica, de representar a los Reyes Magos llevando juguetes a los niños que se los habían pedido mediante una carta, la cual dejan en un zapato bajo el árbol de Navidad.
“Unos patines”, es lo que Angélica, de cinco años de edad, pidió para el Día de Reyes. Ella, su padre, madre y hermano de dos años de edad, viajaron desde el municipio de Tecamac, Estado de México, hasta la delegación Venustiano Carranza para tomarse la foto con los Reyes Magos.
“Es la tradición que nos inculcan a nosotros, también tratamos de transmitírsela a nuestros hijos, en donde vivimos no hay reyes para tomar la foto, es largo el camino, pero vale la pena”, señaló el padre de la pequeña.
Melchor, Gaspar y Baltazar ataviados con elegantes túnicas y a un costado en un camello, caballo y elefante de utilería, recibieron en el Jardín Periodistas Ilustres, la carta de Angélica con los regalos deseados.
A “Baltasar”, rey mago de piel negra, personificado por Mauricio Quintana, no le importa si la temporada es buena o mala, aunque admite que ha ido a la baja desde que los movieron de la Alameda Central, en el Centro Histórico. Lo que desea es mantener viva la ilusión y la existencia de estos personajes entre los niños.
En entrevista, recordó que desde los ocho años acompañaba a su tío, dueño del “cuadro” que se utiliza como escenario para darle vida a estos personajes que cada año aparecen recrean los sueños de los niños.
Siendo pequeño, y aun cuando veía a sus familiares construir los montajes y colocarse los vestuarios, nunca perdió la ilusión.
“Siempre creí que existían Los Reyes Magos, yo sabía que ellos eran disfrazados y los verdaderos eran otros y llegarían por la noche, sin hacer ruido, para dejarme mis juguetes”.
“Tenía mucha curiosidad por verlos, pero nunca lo logré, sin embargo ese siempre estuvo latente hasta la edad de los 13 años”, comentó.
Hoy, a los 27 años, personifica a Baltazar, quien agasajó con oro a Jesús, según se consigna en la historia sobre la existencia de los reyes magos.
Gaspar, de pelo rubio y proveniente de Asía, obsequió al Mesías incienso y Melchor, anciano de pelo y barba blanca proveniente de Europa, regaló mirra.












