Niños ikoots dan vida a juguetes ancestrales

Niños ikoots dan vida a juguetes ancestrales

“Poj” (tortuga), gritan a todo pulmón en ombeayiüts un grupo de niños ikoots de primer grado de primaria, en medio del salón de clases de la escuela bilingüe Emiliano Zapata, mientras presumen sus juguetes en forma de tortugas elaborados por ellos mismos con el cascarón duro del fruto del morro.

En el piso de la misma aula están colocados muñecos de totomoxtle (cobertura seca de la mazorca del maíz), sujetados con unos palitos que simulan pequeños personajes de marionetas que los niños mueven a su antojo mientras cuentan historias.

Las tortugas, los muñecos, las maracas, papalotes y rehiletes son algunos de los objetos que a lo largo de tres meses elaboraron estos 400 niños como parte del trabajo de rescate de juegos y juguetes tradicionales que implementan en este centro educativo.

La escuela bilingüe Emiliano Zapata es la más antigua de la población de San Mateo del Mar, Oaxaca, comunidad ikoots cuyo pueblo es de origen centroamericano, según algunos estudios, y que llegaron hace miles de años a esta franja de tierra abrazada por la laguna Superior y el océano Pacífico.

En esta época del año, los vientos en este dedo de tierra que parte las aguas llegan a alcanzar velocidades de más de 150 kilómetros por hora y envuelven a los habitantes en una capa fina de tierra.

Las aulas no se salvan del polvo, mucho menos porque muchas de ellas no cuentan con ventanas y los maestros tienen que ingeniárselas para colocar cartón o bloques de carrizo para cubrir un poco a los niños y el material didáctico que elaboran.

No es el único reto que enfrentan. Acusan que son víctimas de discriminación, porque a ellos les llegan prácticamente los libros gratuitos que le sobran a la Secretaría de Educación Pública (SEP), pues al ser escuelas bilingües no sólo son los últimos en recibir el material educativo, sino que éste les llega incompleto. No es la primera vez que les pasa, en el anterior ciclo escolar los niños de segundo grado no recibieron sus libros.

“Hemos tenido un problema recurrente, no nos completan los libros para todos los niños”, finalizó el director Claudio Quintanar Gonzales.