Luis Raúl González Pérez, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, sostiene que no es sencillo mantener la autonomía de la institución —que ejerció plenamente, dice— y afirma que ha enfrentado, desde que asumió el cargo en 2014, “tormentas y huracanes” por la reacción del gobierno.
En entrevista, advierte que tanto en el pasado como en el presente, “determinaciones de este organismo en el ejercicio de su autonomía no han gustado y le han generado al ombudsperson tensiones”.
A punto de concluir su encargo al frente de la CNDH, dice que se va “muy insatisfecho” por no tener el 100% de cumplimiento de las recomendaciones, por las 40 mil desapariciones, por la grave violencia contra las mujeres y por las agresiones contra los periodistas y defensores civiles, así como por la tortura que aún subsiste.
Considera que el Senado tendrá “el gran reto” de elegir como su sucesor a alguien que ejerza autonomía e independencia. México, expone, requiere la unión, que no significa pensamiento unívoco.











