Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de Segob, reveló que no hay indicio alguno de que los 43 estudiantes desaparecidos en la Normal Rural de Ayotzinapa, desaparecidos hace casi ocho años, se encuentren con vida, pues indicó que todos los testimonios y evidencias acreditan que los jóvenes fueron “arteramente” ultimados y desaparecidos.
El subsecretario ofreció una conferencia de prensa el jueves, el informe de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia (CoVAJ) del caso Ayotzinapa.
“No hay indicio alguno de que los estudiantes se encuentran con vida, por el contrario, todos los testimonios y evidencias acreditan que estos fueron arteramente ultimados y desaparecidos”, dijo Encinas.
Comentó además que puede trazarse una participación del Ejército en el caso.
Confirmó que se reunió en febrero pasado en Tel Aviv, Israel, con Tomás Zerón de Lucio, extitular de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), acusado de tortura en el caso Ayotzinapa, a quien se le ofreció un criterio de oportunidad que no aceptó.
Calificó la desaparición y asesinato de los 43 estudiantes, como “un crimen de Estado” y acusó que la llamada “verdad histórica” fue una acción concertada desde “el más alto nivel del gobierno” que ocultó la verdad de los hechos y alteró las escenas del crimen.
Afirmó que por instrucciones no se va a solapar ningún abuso, violación a los derechos humanos ni ninguna injusticia y que todos los responsables serán castigados.
“Por su parte, la CoVAJ continuará con sus labores de investigación y búsqueda”, dijo.
También informó que han fallecido o sido ejecutadas 26 personas claves para obtener información sobre el caso de la desaparición de los 43 estudiantes.
El subsecretario detalló que de estas 26 personas, 14 pertenecían a Guerreros Unidos, tres familiares de Guerreros Unidos, dos integrantes de Gente Nueva, y siete testigos involucrados, entre ellos activistas, funcionarios, policías, y entre ellos, gente que venía proporcionado información significativa, como es el caso de Mario Casarrubias Salgado, líder de Guerreros Unidos, y quien había iniciado un proceso de colaboración con la Comisión.
Además reveló que el Ejército tenía infiltrado al soldado Julio César López Patolzin para conocer las acciones que realizaban los normalistas de Ayotzinapa para la conmemoración de la marcha del 2 de octubre de 2014, por lo que indicó que en todo momento las autoridades municipales, estatales y federales estaban al tanto de lo que ocurría en la Normal.
Señaló que el militar infiltrado también desapareció, pero sus mandos no hicieron ninguna acción para buscarlo, por lo que de haber hecho algo para encontrarlo, se pudo haber evitado “la desaparición y el asesinato de los estudiantes”.
“La Secretaría de la Defensa Nacional tenía dentro de la Normal al soldado Julio César López, quien estaba realizando informes para la Secretaría de la Defensa Nacional.
“Este soldado, López Patolzin, quien estaba bajo el mando del teniente de infantería Marcos Macías del 27 Batallón, su último informe fue al filo de las 10 de la mañana de ese día y desapareció junto con los otros estudiantes sin que sus mandos hicieran ninguna acción para garantizar su integridad y su búsqueda, como lo establece el Protocolo para Militares Desaparecidos, que de haberse aplicado hubiera permitido no solamente proteger la integridad y buscar al soldado López Patolzin , sino a todos los estudiantes”, finalizó.












