“No temen morir”, el perfil de los asaltantes en México

“No temen morir”, el perfil de los asaltantes en México

En las entrañas del Reclusorio Norte de la Ciudad de México, recorre los pasillos de los dormitorios. Observa a los reclusos para saber cómo están y en determinado momento, atender ciertas peticiones de cambio de estancia. De igual forma, se encarga de revisar sus expedientes y, cuando ya están sentenciados, los ubica en un área de la población de acuerdo a su perfil.

Se trata de algunas de las tareas diarias de Francisco Morales, especialista en psicopatología criminal y encargado de la Unidad Departamental del Centro de Diagnóstico, Ubicación y Determinación de Tratamiento del reclusorio.

En ese centro de readaptación social interactúa con delincuentes de todo tipo. Entre ellos, algunos de los 8 mil 465 detenidos por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México por delitos de robo con violencia a transeúnte y transporte público en la capital del país, de enero de 2015 a octubre de 2017, de acuerdo con cifras obtenidas a través de Transparencia en poder de EL UNIVERSAL.

El perfil característico de estos infractores es que son jóvenes que van de 18 a 25 años de edad. También hay mayores, pero son pocos.

Comienzan desde niños o en la adolescencia, con pequeños hurtos en la casa, como el cambio, cosas pequeñas, y de ahí van incrementando su nocividad delincuencial, de acuerdo con el especialista.

Son jóvenes muy confrontativos, sobre todo con las figuras de autoridad. “Van a tener problemas en la escuela, problemas con los vecinos. Se van a estar peleando a cada rato. Van a tener ese tipo de problemas de interacción social. No respetan las leyes o reglas sociales”, explica.

A su vez, Gloria López Santiago, psicóloga criminal y forense, cuenta que la personalidad de estos delincuentes es de sujetos con poco control de impulsos, baja tolerancia a la frustración y que disfrutan asumir una condición de poder sobre sus víctimas.

Calle oscura

El transporte continúo su marcha; en tanto, los sujetos se metieron corriendo por una calle oscura. Morales expone que muchos robos se cometen por el fácil acceso a las armas. Los delincuentes se vuelven intimidantes y las portan con naturalidad. Además, incrementan su violencia por la falta de empatía hacia los demás y no se conforman con quitar el dinero, golpean, disparan y en algunos casos agreden sexualmente a la víctima.

En las entrevistas que ha tenido, una peculiaridad es que muchos disfrutan los robos por la adrenalina que les genera hacer algo peligroso. “Se les ha preguntado: ‘¿Oye, tú sabías que adelante estaba la policía? Sí. ¿Sabías que había un retén? Sí. ¿Y por qué pasaste? ¿Por qué lo hiciste?’ Y te responden que nada más por la adrenalina”, indica.

En el caso de la adrenalina de los asaltantes, López Santiago, integrante del Colegio Mexicano de Psicología Criminal y Forense, explica que algunos neuropsicólogos han hecho estudios donde se establece que los neurotransmisores aumentan poco a poco y se genera un proceso de adicción. De la misma manera en que alguien se vuelve adicto a una sustancia, se genera una adicción a la violencia, que va escalando poco a poco.

Mandaderos

“Es decir, están escalando en los delitos, en su nocividad delincuencial. Van incrementando su capacidad de llevar a cabo un delito. Muchas veces llegan a integrarse a grupos de delincuencia organizada, con secuestradores, o se vuelven como los mandaderos, una especie de sublevado de los narcotraficantes. Se van a ver implicados en situaciones más fuertes, cada vez más en esa escalada de violencia“, destaca Morales.

En cuanto a los recientes linchamientos y asesinatos de asaltantes a manos de la ciudadanía y de justicieros o vengadores anónimos, ¿ha notado algún temor de que esto les ocurra a los delincuentes? –se le pregunta al especialista en psicopatología criminal.

“No. No tienen miedo a morir. De hecho, como que implícitamente en esta conducta es lo que están buscando. Porque digo, ¿a qué se exponen al ir caminando con un arma? Es un 50% de probabilidad. Es algo que ellos dicen -o gano o pierdo. Si gano, voy a ganar bien, si pierdo, hay que perder bien-. No tienen miedo a morir, realmente no lo tienen”, asegura.