Por una histórica reforma a las leyes de la Iglesia, aprobada por el papa, a partir de ahora figuras como voluntarios católicos y héroes anónimos que han dado su vida por un acto extremo de caridad podrán ser reconocidos como santos.
Esta nueva “vía para la santidad” quedó consagrada en el decreto pontificio (en forma de “motu proprio”, por propia voluntad) que lleva el título “Maiorem hac dilectionem” (Ninguno tiene un amor más grande) y fue publicado por el Vaticano el pasado 11 de julio.
En él, Francisco reconoció al “ofrecimiento de la vida” como un nuevo camino al honor de los altares y que se sumó a los ya establecidos de la vivencia de las virtudes cristianas en grado heroico y de una muerte por odio a la fe.
“A partir de ahora existe un nuevo modo, llamado: Ofrecimiento de la vida. Para que se elija esta nueva vía debe existir un acto de voluntad libre por el cual un fiel decide realizar un acto heroico de caridad, hacia Dios o hacia el prójimo, sabiendo que ello puede significar en breve tiempo una muerte cierta”, agregó Silvia Correale, postuladora acreditada ante la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano.











