El arzobispo de la Ciudad de México, Norberto Rivera Carrera, aseguró que es obligación de todos los obispos, como pastores de la Iglesia, salir al encuentro de los divorciados vueltos a casar y de las “personas que tienen otras tendencias”.
“Esperemos que Dios nos ilumine para identificar caminos (de ayuda) para con estas personas”, aseguró el cardenal en entrevista con Notimex aquí, donde asiste a una cumbre episcopal que debate este aspecto controvertido.
“Sí, es tema polémico”, reconoció el “purpurado” mexicano refiriéndose a los divorciados, uno de varios asuntos que 270 padres sinodales abordan en los debates del Sínodo de los Obispos, organismo de consulta para el papa que se ha reunido para analizar los desafíos de la familia en la sociedad actual.
Rivera reveló que todos los participantes en la reunión están de acuerdo en la necesidad de una mayor cercanía hacia las personas en esa condición, pero advirtió que aún no existe consenso sobre cómo llevar a cabo esa actitud de mayor comprensión.
Precisó que, para algunos obispos, la integración de estos fieles a la Iglesia es darles la comunión, pero señaló que existen otras alternativas para que ellos “puedan seguir un camino de santidad” porque “también ellos están llamados a la santidad”.
Según el arzobispo, no todos los divorciados unidos en segundas nupcias (los cuales no pueden acceder a la comunión según las actuales normas de la Iglesia católica) buscan necesariamente la eucaristía y, muchas veces, “quieren otras cosas que son más importantes en su vida”.
“Ojalá descubramos senderos para estar cerca de la diversidad de personas que tienen otras tendencias, porque lo merecen. No es algo que le vamos a dar, es nuestra obligación de pastores salir al encuentro de esas personas, que están viviendo en una situación diferente, difícil, y no por eso no están llamados a la santidad”, señaló.
“Están llamados a la santidad en medio de esa situación especial y muchas veces en realidades irreversibles porque ya constituyeron otra familia, y ni modo que la Iglesia les pida que se separen, porque ya tienen otra familia”, agregó.
Estableció que casi todos los asistentes al Sínodo están pidiendo una actitud más misericordiosa y que se le respete su lugar en la Iglesia, porque ellos “nunca han sido excomulgados”.











