Han pasado casi ocho años del fraude cometido a más de 6 mil 800 ahorradores en la Sociedad Financiera Popular (Sofipo) Ficrea. Hasta el momento los afectados solamente han recibido siete pagos parciales del total de su dinero invertido en la empresa.
El 7 de noviembre de 2014, Ficrea fue intervenida por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) luego de que se detectaron irregularidades, desvío de fondos y posible lavado de dinero por el entonces dueño de la firma, Rafael Olvera Amezcua, por más de seis mil millones de pesos.
De acuerdo con las autoridades, se identificó que Ficrea llevaba a cabo operaciones fraudulentas con las empresas Leadman Trade, Baus & Jackman Leasing y Monka Comercial, donde el socio mayoritario era Rafael Antonio Olvera Amezcua, el cual triangulaba recursos de los ahorradores a estas marcas.
En diciembre de ese año, la CNBV declaró la liquidación de Ficrea, debido a que el desvío de recursos impedía la operación de la Sofipo y a partir de ahí comenzó un largo camino para que los afectados pudieran recuperar su dinero.
Los ahorradores, en su mayoría de la tercera edad, contaban con un seguro de depósito por 132 mil pesos; sin embargo, se encontraron casos de ahorradores que depositaron millones de pesos en Ficrea, por lo que les sería muy complicado volver a tener su dinero.
Entre las acusaciones de los afectados, destaca que los reguladores mexicanos no actuaron a tiempo pese a que se tenían muchas señales de alerta con relación a las irregularidades en la operación de Ficrea, desde años antes de la intervención de la autoridad.
El caso provocó diversas manifestaciones, bloqueos, iniciativas de ley, amparos y otras medidas legales, pero jamás se logró la detención de los responsables. Desde la intervención de la empresa, Rafael Olvera Amezcua ya era prófugo y años después se le ubicó en Estados Unidos.











