La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló que cientos de millones de personas son víctimas de discriminación en el mundo del trabajo, lo cual viola derechos humanos fundamentales y además tiene profundas consecuencias económicas y sociales.
Asimismo, mencionó que la discriminación sofoca las oportunidades, desperdicia un talento humano que es necesario para el progreso, además de que acentúa las tensiones y desigualdades sociales.
Combatir ese fenómeno, dijo, es un componente esencial del trabajo decente, y los logros repercuten mucho más allá del lugar de trabajo.
Indicó que los temas relacionados con la discriminación están presentes en todo el mundo laboral, por eso es necesario que los factores de la producción junto con los gobiernos establezcan iniciativas para combatirlo.
Al promover la libertad sindical, por ejemplo, se pretende prevenir la discriminación contra los sindicatos y sus dirigentes.
Otro caso, agregó, son los programas para combatir el trabajo forzoso y el infantil que incluyen el apoyo a niñas y mujeres que están atrapadas en redes de prostitución o explotadas en servicio doméstico obligatorio.











