Fue la crónica de un debate diferido en donde la oposición en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión exigió la renuncia del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, por sus dichos que señalaron que había una narrativa golpista en las manifestaciones de padres de niños con cáncer, mientras que Morena y sus aliados defendieron al funcionario, avalaron sus tesis de que hay la intención de un golpe de Estado detrás de las protestas y rechazaron cualquier posibilidad de que renuncie a quien calificaron de “honesto y probo”.
Los datos, las cifras del desabasto de medicamentos se expusieron en tribuna: mil 600 niños muertos por esta causa en los casi tres años de Gobierno de la Cuarta Transformación; 20 hospitales federales y 15 estatales con desabasto y sin equipos tratamientos de quimioterapia; entre 2019 y 2020 el IMSS no surtió 16.1 millones de recetas. El rosario de carencias continúo.
Manuel Añorve, senador del PRI, recordó el discurso oficial que señalaba que el Insabi resolvería todos los problemas de salud en el país, lo cual, dijo, fue una farsa.
“López-Gatell ha sido insolente e insensible; ha querido desviar su ineptitud e indolencia, no sólo en el tema de los niños con cáncer sino con su estrategia fallida para combatir el covid-19 y sus más de 500 mil muertes no reconocidas con teorías de la conspiración”.
Dijo que en cualquier país con la mitad de las ineptitudes de López-Gatell ya habría sido enjuiciado por “sus actuaciones criminales”, por lo que propuso que el funcionario comparezca ante el Congreso para que informe cómo se resolverá el desbasto de medicamentos y aclare las descalificaciones contra los padres de niños con cáncer.
De inmediato, el diputado del Partido del Trabajo, Gerardo Fernández Noroña, acusó a los medios de comunicación de realizar una campaña de desinformación para un golpe blando al Estado.
“La derecha carroñeramente usa temas sensibles, ya que López-Gatell nunca dijo que los padres de niños sean golpistas sino ustedes de la derecha”.
“Hipócritas redomados. Miserables, carroñeros y golpistas”, soltó el legislador con su habitual discurso donde incluyó a Estados Unidos en la teoría de un golpe de Estado y apuntó que “por más que les duela, López-Gatell es un servidor público profesional y honorable”, ya que “lo quieren tirar porque luego irían contra el compañero presidente”.












