En una ocasión, hace años, Federico Reyes Heroles le recalcaba a un representante del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación la necesidad de democratizar a los sindicatos, y éste respondía que el gremio magisterial es modelo de democracia. Esto muestra que la antidemocracia sindical es el principal de todos los vicios que tiene como abrigo la demagogia, que a su vez siempre irá en perjuicio de quienes así son representados, por ello es pertienente reflexionar sobre este anhelo de los trabajadores, aspiración que no se plantea en el interior de los gremios porque viene siendo como una idea exótica a la que los líderes han combatido con todos los medios.
Es necesario aclarar que el escritor mexicano se refería entonces a la organización gremial que dirigía la profesora chiapaneca Elba Esther Gordillo, quien todavía no había sido detenida ni relevada. Sin embargo, dentro del llamado sindicato de maestros hay una corriente denominada Coordinadora, que se integra por fracciones de algunas secciones. En estos grupos el tema de la democracia sindical se maneja de forma todavía más severa, con matices que privilegian la uniformidad y la presión, caso concreto, lo sucedido en el más reciente relevo en la seccional que correspondió a Chiapas, del que surgió su actual dirigente, un reconocido miembro de la CNTE.
La democracia que se maneja dentro de estos grupos es al estilo venezolano actual. Es decir, no cabe la disidencia a pesar de que ellos son disidencia dentro del mismo sindicato nacional. Hay sin embargo varios grupos en el interior de la llamada Coordinadora, con alguna presencia en los estados de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
Esta fracción sindical enfrenta ahora un dilema, después de haber sido convocada miles de veces al diálogo por parte de la Secretaría de Educación Pública. Es conocida la resistencia de estos grupos a la evaluación que trajo la Reforma Educativa, también su renuencia a acatar los planes de estudio y demás disposiciones que sólo a la parte oficial competen.
Este jueves se ha informado de la detención de algunos de los líderes de esta corriente sindical. Sobre el particular, la Secretaría respondió que está “de parte del apoyo y respeto a la ley y legalidad. Tanto la Procuraduría General de la República, como las autoridades de Oaxaca, han considerado que cometieron delitos en diversos momentos y están actuando en consecuencia”.
Es indudable que el maestro no debe estar en prisión, sin embargo los hechos que se han estado observando de años atrás, en los que uno de los principales protagonistas es alguno de los grupos que componen a la Coordinadora de Trabajadores de la Educación, se han vuelto intolerables para el resto de la sociedad mexicana.
En ocasión del relevo en la Sección Siete del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, gente que se hallaba comprando la despensa semanal en un centro comercial ubicado al oriente de la ciudad de Tuxtla, fue amedrentada. Madres de familia comenzaron a correr con sus niños en una mano y la bolsa en la otra, al ver que encapuchados entraban al estacionamiento con enormes piedras en las manos.
Las detenciones de ayer marcan una nueva etapa en el escenario que han construido los miembros de la Coordinadora. También podrían hacer reflexionar a sus miembros sobre dónde es mejor estar.












