La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) acordó aquí intensificar su apoyo a Irak y Afganistán para que las fuerzas de seguridad locales sean capaces de detener el avance de grupos extremistas, en especial del Estado Islámico (EI).
Este grupo yihadista es responsable de los peores atentados terroristas de los últimos meses, entre ellos el del aeropuerto en Estambul, Turquía, el pasado 28 de junio; los de Bruselas, Bélgica, el pasado 22 de marzo; y los de París, Francia, el 13 de noviembre de 2015.
“Proporcionaremos mayor apoyo a nuestros socios. Así podrán garantizar la seguridad en sus países y repeler al extremismo violento”, afirmó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en el segundo y último día de la cumbre aliada que se lleva a cabo en Varsovia, Polonia.
Stoltenberg alertó que la situación en Afganistán “sigue siendo difícil”, y ahora incluye un nuevo componente: la creciente influencia del EI en algunas regiones del país, ya amenazado por el grupo terrorista Al Qaeda.
Desde que la OTAN transfirió la responsabilidad de la seguridad nacional a las fuerzas del orden de Afganistán, en enero de 2015, se ha observado el surgimiento de células del EI en varias partes del país, indicó.
Así como de la “reconversión” de ciertos grupos del talibán, que han jurado lealtad al grupo yihadista, agregó.
“No hay razón para creer que los problemas de Afganistán se solucionarán en un futuro cercano. Y es exactamente por eso que continuaremos en apoyarlo”, dijo el secretario general de la OTAN.
La alianza atlántica decidió extender por un plazo indefinido su misión de entrenamiento, formación y asistencia a las instituciones de Defensa afganas, y prolongar hasta 2020 su asistencia financiera al ejército de ese país.
La financiación aliada podría elevarse a mil millones de dólares al año, de acuerdo con Stoltenberg.











