El papa defendió la dignidad de los refugiados y migrantes, en un discurso ante el Congreso de EU en el cual llamó a abolir la pena de muerte, a combatir la pobreza, las nuevas esclavitudes y toda forma de fundamentalismo.
“En este continente miles de personas son conducidas hacia el norte en busca de una vida mejor para ellos y para sus seres queridos, en busca de oportunidades. ¿No es esto lo que queremos para nuestros propios niños?”, cuestionó Francisco.
Pidió a los legisladores no desconcertarse por los números y verlos como personas, ver sus caras y escuchar sus historias, tratando de responder como mejor se pueda a su situación, en un modo que sea siempre humano, justo y fraternal.
“Tratemos a los otros con la misma pasión y la compasión con la cual queremos ser tratados. Busquemos para los otros las mismas posibilidades que buscamos para nosotros. Tratemos de ayudar a los otros a crecer, como nos gustaría ser ayudados a nosotros”, señaló.
“Si queremos la seguridad, démosles seguridad; si queremos vida, démosles la vida; si queremos oportunidades, démosles oportunidades. El criterio que usamos para otros será el criterio que el tiempo usará para nosotros”, añadió.
Por primera vez en la historia un papa tomó la palabra ante la sesión del Congreso de EU, gracias a la invitación del presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner.
Francisco llegó hasta el capitolio poco antes de las 09:30 hora local y fue recibido por el sargento de Armas en la Carriage Entrance, un ingreso desde el cual se dirigió al primer piso donde encontró al propio Boehner.












