A contrapelo del pensamiento del Vaticano durante siglos, el papa Francisco sostuvo que hace 500 años el objetivo de Martín Lutero, con su crítica al pontífice de Roma, era renovar la Iglesia católica y no dividirla.
Jorge Mario Bergoglio hizo estas consideraciones durante una audiencia -en el Palacio Apostólico- con una delegación ecuménica de la Iglesia Luterana de Finlandia, con motivo de la peregrinación ecuménica a Roma para celebrar la fiesta de San Enrique, patrono del país.
El pontífice justificó así su participación de octubre pasado en la ceremonia conmemorativa de los cinco siglos de las tesis que lanzó Lutero y que, a la postre, precipitaron el cisma que generó la Iglesia luterana.
El papa afirmó que dicho encuentro, celebrado en la ciudad sueca de Lund, tuvo un “significado importante” porque en él católicos y luteranos pudieron exponer claramente las perspectivas sobre las cuales se puede decir que están realmente de acuerdo.
Además sostuvo que cuando, juntos como cristianos (católicos y luteranos) sostienen a quienes sufren, a quienes tienen necesidad, a quienes están expuestos a persecuciones y violencia, entonces ya no están divididos sino unidos “en el camino hacia la plena comunión”.
Abandonan diálogo
Por otra parte, el enviado especial del Vaticano para la mesa de diálogo entre el gobierno y la oposición en Venezuela, Claudio María Celli, optó por renunciar a su visita de los próximos días al país sudamericano.
En una carta enviada por el nuncio apostólico en Caracas, Aldo Giordano, a la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), se anunció que el prelado “no participará a las posibles reuniones previstas para estos días”.
El texto, agregó que la Santa Sede lo designó a él mismo, Giordano, como su representante para los “eventuales encuentros” que podrían haber como seguimiento a la mesa, que desde diciembre se declaró en “fase de revisión” por el incumplimiento de acuerdos entre las partes.
Celli fue nombrado por el papa Francisco como garante de las negociaciones entre el gobierno del presidente Nicolás Maduro y la MUD, con el objetivo de aplacar la crisis política y económica que sacude el país.
Los dos primeros encuentros de diálogo tuvieron lugar el 30 de octubre y el 6 de diciembre, en medio de un clima de desconfianza mutua y con críticas de parte de varios líderes opositores emblemáticos, como el excandidato presidencial Henrique Capriles.
Ante el poco avance en las conversaciones tras la primera ronda de diálogo el “número dos” del Vaticano, el secretario de Estado, Pietro Parolin, escribió una carta a todas las partes el 1 de diciembre para dejar claras las condiciones de su mediación.











