El papa Francisco recibió las cartas credenciales del nuevo embajador de México en el Vaticano, Jaime del Arenal Fenochio, durante una audiencia en el Palacio Apostólico.
Según informó la sala de prensa de la Santa Sede, el pontífice reservó para el diplomático unos 30 minutos de encuentro, que iniciaron con la entrega formal de los documentos que lo acreditan como representante mexicano.
La audiencia comenzó, según lo previsto, aproximadamente a las 10:30 horas local (08:30 GMT) y a ella Del Arenal acudió acompañado por su esposa y sus tres hijos, además de empleados de la embajada, como lo establece el protocolo.
Primero el papa y el embajador dialogaron en privado, en la biblioteca personal del pontífice. Luego se pasó a los saludos de toda la delegación.
Con este acto, dio comienzo formalmente la misión diplomática del representante mexicano, luego de permanecer vacante la embajada mexicana ante la Santa Sede durante un año tras la imprevista renuncia del anterior titular, Mariano Palacios Alcocer, a finales de agosto de 2016.
Palacios debió dejar su puesto a causa de un problema de salud de su esposa. Su sustituto fue ratificado por el Senado de la República en abril pasado, y desembarcó en Roma en junio, pero los tiempos técnicos y las vacaciones europeas impidieron realizar antes la entrega de cartas credenciales.
Anteriormente embajador de México en Ecuador, Jaime del Arenal Fenochio es abogado e historiador y, entre otras cosas, se desempeñó como director del Instituto de México en España.
Espíritu mexicano
“A mí México me enriqueció”, le confesó el papa Francisco al nuevo embajador, Jaime Del Arenal Fenochio, a quien recibió en audiencia privada y con el cual dialogó por más de 25 minutos.
Durante el encuentro, el mexicano entregó al papa las cartas que lo acreditan como representante diplomático y, después citó las palabras de Francisco al referirse a su visita apostólica al país latinoamericano.
Le dije que para mí ser embajador iba a ser muy fácil porque él ya fue a México y tiene una visión muy clara del país, de sus problemas y sus necesidades; le afirmé que venía a ratificarle el sentimiento de cariño que gran parte del pueblo mexicano tiene por él después de su visita”, contó Del Arenal, en entrevista.
El diálogo fue de lo privado a lo público. El papa se interesó por la vida personal del embajador y por eso le preguntó sobre su familia, pero luego el diálogo derivó en otros aspectos institucionales.
El embajador llevó al pontífice de regalo una copia de su libro “Historia mínima del derecho en Occidente” y eso dio pie a un intercambio de corte más bien académico sobre la actual crisis de la autoridad y el ejercicio del poder.












