A pocos días de celebrar la Navidad, el papa Francisco ofreció como regalo para los pobres, los sin techo y los peregrinos en general, un consultorio médico que atenderá gratuitamente en plena Plaza de San Pedro.
Ubicado justo debajo de la Columnata del Bernini, esa histórica obra de arte del Renacimiento compuesta por decenas de columnas enormes y que circunda la plaza vaticana, el consultorio “Madre de la Misericordia” fue puesto en marcha por la Limosnería Apostólica.
Esa oficina de la sede católica, dedicada a las obras de caridad del pontífice, informó que este nuevo espacio se suma a otros servicios puestos en marcha a instancias de Jorge Mario Bergoglio para atender a los necesitados que pernoctan constantemente en las inmediaciones del Vaticano.
Se trata de un servicio de duchas y otro de barbería, acondicionados en un baño ubicado bajo la Columnata. El nuevo consultorio fue instalado en un salón que antes fungía como oficina de los Correos Vaticanos.
El consultorio estará abierto para atender a los necesitados tres días a la semana: lunes, jueves y sábado. Además, a partir del próximo lunes, estarán disponibles servicios gratuitos de podólogos.
Los otros días, el mismo consultorio permanecerá a disposición para emergencias de los peregrinos durante las audiencias y encuentros del papa en la Plaza de San Pedro o en la basílica.
El consultorio será atendido por voluntarios médicos especialistas y personal sanitario del Vaticano, de la Universidad de Roma–Tor Vergata, de la Asociación de Medicina Solidaria y de la Asociación Italiana de Podólogos.
Recuerdan a víctimas de catástrofes naturales durante 2018
A su vez, el papa dedicó un pensamiento especial y su oración por todas las víctimas de catástrofes naturales ocurridas durante 2018, además de recordar a los socorristas que presentaron auxilio ante estos problemas en el mundo.
Durante una audiencia con un nutrido grupo de operadores de Protección Civil Italiana, a quienes recibió en el Aula Pablo VI del Vaticano, precisó que en ese “bello” encuentro, alegrado por la cercanía de la Navidad, no podía olvidar a las víctimas de fenómenos calamitosos y quiso evocar la memoria de los socorristas que han dado su propia vida para salvar la de los demás.
Luego, refiriéndose a las catástrofes naturales, sostuvo que las mismas dejan en claro que la cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que se presentan con respecto a la degradación ambiental, al fin de las reservas naturales y a la contaminación.












