Francisco manifestó su dolor por las muertes de migrantes abandonados en las aguas del mar Mediterráneo, que han desatado una gran polémica en Europa en los últimos días, e instó a la comunidad internacional a actuar para que no se repitan.
El Papa hizo referencia a este tema, que mantiene alta la tensión política en Italia luego que el nuevo gobierno decidió cerrar los puertos a las organizaciones que recogen refugiados en el mar, este domingo al final de su bendición.
Asomado a la ventana de su estudio personal en el Palacio Apostólico del Vaticano y ante más de 25 mil personas congregadas en la Plaza de San Pedro, el pontífice pronunció la oración mariana del Angelus.
“Me han llegado en estas últimas semanas dramáticas noticias de naufragios de barcazas cargadas de migrantes en las aguas del Mediterráneo”, dijo al final, hablando en italiano.











