El parto es una de las causas más frecuentes de ingreso al hospital y justamente ayer que se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, conviene tomar conciencia sobre la facultad que solo tienen ellas de llevar en su seno una criatura —por nueve meses— para que nazca un nuevo ser, cuyo proceso puede ser largo y doloroso, pero también costoso.
Los servicios médicos privados que se cobran en la hospitalización por parto no han sido ajenos a la inflación, pues su precio promedio se incrementó 6.6 % durante la primera mitad de febrero pasado.
La última vez que estos servicios subieron tanto de precio fue hace más de 18 años, concretamente desde la segunda quincena de enero de 2005, cuando se encarecieron 6.8 %, de acuerdo con la información más reciente del Inegi.
Estos servicios comprenden el parto normal o vía cesárea, así como el cunero donde le dan biberón con fórmula al bebé y el precio de la habitación.
En particular, los partos hospitalarios se encarecieron 3.9 % en la Ciudad de Méxic, 7.7 % en Guadalajara, y 14 % en Monterrey, según la institución que encabeza Graciela Márquez.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) estima que los partos naturales cuestan de 9 mil 660 a 28 mil 999 pesos, mientras que una cesárea va de 11 mil 990 a 43 mil 999 pesos.
También se debe tomar en cuenta que para una cita de revisión con el ginecólogo se requiere gastar entre 700 y dos mil pesos, las cuales serán más frecuentes en las últimas semanas de gestación.
Además se deben sumar los montos de estudios como biometría hemática, cuyo precio ronda los dos mil pesos; de química sanguínea, que están cerca de los 900 pesos; y los ultrasonidos obstétricos, que cuestan hasta 600 pesos.











