Pemex, con apoyo del gobierno, arrebata el mercado a las empresas privadas que despachan gasolinas a las estaciones de servicio.
Los registros de la Secretaría de Energía (Sener) correspondientes a mayo indican que 78.2 % de todas las importaciones de gasolinas y diesel se llevaron a cabo por Pemex, luego de concentrar solo 48.4 % en enero pasado.
Se trata de la mayor participación de Pemex desde noviembre de 2019, cuando reportó 78.5 %.
El resto, 21.8 %, fueron importaciones que realizaron en mayo empresas privadas como Valero, ExxonMobil, Shell, Chevron, Trafigura, Glencore, Koch Supply & Trading México, Intersim y Tesoro México (actualmente parte de Marathon Petroleum).
Los particulares importaron 152 mil barriles diarios de gasolinas y diesel, el menor volumen desde mayo de 2020, cuando la demanda se desplomó por la pandemia.
Proveedor
Analistas coinciden en que esto se debe a que el gobierno ha otorgado apoyos a Pemex para que sea el principal proveedor de hidrocarburos a precios subsidiados, mientras que la petrolera del Estado también absorbe costos logísticos y de almacenamiento.
La situación ha generado que los gasolineros vean más conveniente adquirir los energéticos con Pemex, ya que produce, importa y rebaja precios, lo que resulta imposible para las compañías privadas, las cuales tienen permiso de importación desde 2016.
El presidente de la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP), Alex Theissen, dijo que la situación se dio a partir del conflicto entre Irán y Estados Unidos, ya que la oferta internacional de combustibles fue afectada por el cierre del estrecho de Ormuz y, en general, varias empresas enfrentan dificultades para adquirir combustibles, lo que aumentó los precios y, en algunos casos, creó problemas de abasto, pero no han sido tan graves o permanentes.
“Pemex ya tiene mucho mercado y mucho es importado, eso quiere decir que hay poca oferta y que todos le tenemos que comprar a Pemex, lo que tiene el potencial de generar problemas de calidad de los energéticos”, comentó.
Para Alejandro Montufar, director de PetroIntelligence, es una situación temporal por las políticas de protección del poder adquisitivo de la población mediante la contención de la inflación que distorsiona los precios de mayoreo.
A partir de febrero de 2025, el gobierno acordó voluntariamente con empresarios topar en 24 pesos el precio del litro de gasolina regular y, desde abril pasado, en 27 pesos el diesel ante la subida de los petroprecios por Medio Oriente.
Montufar advirtió que una eventual salida de los mayoristas privados internacionales repercute en el abasto, ya que las estaciones batallan para recibir el producto en el tiempo esperado.
Juez y parte
Para Marcial Díaz Ibarra, consultor de QUA Energy, las empresas privadas no solo compiten entre sí actualmente, sino contra un jugador que es juez, parte y que tiene la cartera del Estado detrás.
“Los márgenes de ganancia se han pulverizado, devorando especialmente a quienes apostaron todo a la importación. Si salen los privados, tendremos que decir adiós a la innovación: menos opciones de pago, programas de lealtad y gasolinas diferenciadas; habrá un freno en la infraestructura”, dijo.
“Un sistema que depende de un solo operador es un sistema frágil”, comentó.
El gerente de Desarrollo de Negocios para América Latina de la agencia Argus, Sergio Meana, explicó que la participación de distintos proveedores suele aportar flexibilidad adicional a la cadena de suministro, aunque la fuerte volatilidad de las cotizaciones internacionales de 2026 señala que parte de la reducción en las importaciones privadas responde a condiciones que son coyunturales.












