Reporteros y fotógrafos de Argentina protestaron frente al Congreso para repudiar las represiones de las últimas semanas en las que los periodistas se convirtieron en un nuevo blanco de ataque de las Fuerzas de Seguridad.
Los trabajadores de prensa realizaron un “camarazo” después de que por lo menos 37 periodistas fueron agredidos con gases lacrimógenos, balas de goma y golpes durante las protestas por la reforma jubilatoria.
Aunque hubo grupos radicalizados y violentos, las principales agresiones provinieron por partes de policías y gendarmes que cometieron múltiples abusos contra la prensa y los manifestantes que quedaron registrados en fotos y videos.
El 13, 14 y 18 de diciembre, el Congreso sesionó mientras afuera se realizaban multitudinarias manifestaciones en contra de la ley previsional propuesta por el presidente Mauricio Macri.
La tensión fue creciendo con el pasar de los días y, con el aval del gobierno, la Policía Federal, Gendarmería y la Policía de la Ciudad actuaron de manera indiscriminada contra los manifestantes, aun con quienes reclamaban de manera pacífica.
El saldo fue de por lo menos 37 reporteros, fotógrafos, camarógrafos y productores agredidos, lo que ya fue condenado por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), la Asociación de Reporteros Gráficos (Argra), la Asociación de Corresponsales Extranjeros en Argentina, la Asociación de Entidades Periodísticas (Adepa) y el Foro de Periodismo Argentino (Fopea).
Pese a las denuncias, ninguna autoridad se solidarizó con las víctimas ni condenó o asumió la responsabilidad de la actuación de gendarmes o policías federales, quienes les dispararon a quemarropa a varios fotógrafos a pesar de que explicaban que estaban trabajando.
Por eso, los trabajadores de prensa se reunieron este miércoles frente al Congreso para denunciar el creciente clima represivo que hay contra la prensa en Argentina.
Pablo Piovano, un fotógrafo que recibió una decena de balas de goma a quemarropa, explicó a Notimex que la situación es novedosa ya que hacía más de una década que las protestas no se reprimían con este nivel de violencia y mucho menos se atacaba a los periodistas.












