Personal médico denuncia anomalías

Enfermeras y médicos del Hospital General José G. Parres, donde el pasado 10 de julio se denunció la muerte de nueve bebés —cuatro de ellos por la presencia de la bacteria nosocomial Klebsiella pneumoniae—, informaron que las reparaciones “exprés” que se hicieron al lugar, después del sismo de septiembre de 2017, dejaron “anomalías” graves en las áreas de Urgencias y Pediatría.

Como ejemplo señalaron que se clausuraron los conductos para el suministro de oxígeno.

Un paquete de fotografías entregadas a medios, evidencian el uso de tanques de oxígeno medicinal para atender a los pacientes que lo requieren, y otras gráficas muestran que las tomas de aire comprimido están en desuso.

Médicos internistas —que por temor a perder el empleo pidieron no publicar su nombre, aunque sí se identificaron— afirman que las enfermeras tienen que lavarse las manos ajustando la altura de su cuerpo para no tocar la tierra que escurre de las paredes en las áreas de Urgencias y Pediatría. Incluso, señalaron la existencia de bichos en áreas donde la pulcritud es imprescindible.

Las protestas arreciaron con el anuncio del director del hospital, Lorenzo Alcántar García, en el sentido de que se pondrá en marcha un proyecto integral de fortalecimiento para lograr la reacreditación de la Unidad de Cuidados Especiales Neonatales (UCEN), cancelada tras la muerte de bebés.

El hospital, dijo, funciona con normalidad en todas sus áreas, a excepción de la UCEN, que continúa con ingresos nuevos restringidos. En esa área, entre la última semana de junio y la primera de julio, fallecieron nueve bebés, cuatro de ellos víctimas de una bacteria nosocomial, confirmaron las autoridades del sector salud.

Visto bueno. La denuncia de los médicos internistas llama la atención porque, dicen, las evaluaciones hospitalarias e inspecciones federales pasaron por alto las reparaciones «exprés» que realizaron en el hospital general de Cuernavaca.

Recordaron que con el sismo de septiembre pasado las autoridades de Salud determinaron cerrarlo de manera temporal para atender los desprendimientos en aplanados, azulejos, plafones, deterioro en muros divisorios, infraestructura hidrosanitaria y ductos de aire acondicionado, pero la estructura del edificio estaba a salvo.