La Arquidiócesis Primada de México pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador tener más prudencia y paciencia hacia la prensa, a fin de evitar odio a los medios de comunicación y lograr con mayor rapidez la reconciliación que prometió en su campaña presidencial.
“¿Para qué necesitamos a la prensa libre? Para entender el mundo y el momento que nos tocó vivir y hacer lo correcto para mejorarlos, por eso pedimos templanza, prudencia y paciencia; en la medida que el presidente se serene, podrá con mayor rapidez reconciliar a México, como lo ha prometido”.
A través del editorial “La prensa debe ser libre”, publicado en el semanario religioso Desde la Fe, la Iglesia católica enfatizó que el mandatario conoce el poder de las palabras y más las suyas, por el cargo que posee.
“Por eso mismo está obligado a hacer acopio de prudencia, pues quien ataca a la prensa no es un ciudadano común, sino el presidente de la República, que debe representar a todos y evitar las funestas consecuencias del repudio a la prensa libre y crítica”.
La arquidiócesis encabezada por el arzobispo Carlos Aguiar Retes consideró que las palabras del presidente pueden derivar en la desacreditación de los periodistas o provocar “odio colectivo” hacia los medios de comunicación “sólo por el simple hecho de no estar en línea con su pensamiento o por analizar, criticar y cuestionar sus decisiones”.
Enfatizó que los medios de comunicación y el periodismo tienen la labor de informar y cumplen con la función democrática de ser un contrapeso y dar equilibrio al poder. “Los medios y el periodismo no son un acompañamiento complaciente o acrítico”; afirmó que el presidente puede decir lo que piensa y de ser necesario ejercer su derecho a réplica.
“Si por algo está en Palacio Nacional es porque ha planteado una historia y una interpretación de la realidad nacional que convenció a quienes votaron por él”.
La Iglesia católica mostró preocupación por la forma en la que se ha referido el presidente al gremio durante las conferencias matutinas. “Preocupa que se refiera a la prensa y en especial a un periódico como sus enemigos y los ha hecho blanco de sus ataques”.
Lamentó las amenazas de muerte en contra del director del periódico Reforma, Juan Pardinas, y lo consideró como algo inaceptable en un régimen democrático como lo tiene México.
“Estas amenazas no son casualidad, no pueden mirarse ajenas a un discurso presidencial de reproche y descalificación hacia un medio de comunicación. De ninguna manera se puede decir que el presidente haya ordenado una agresión”, concluyó el artículo.











