¿Plan Marshall para Latinoamérica?

¿Plan Marshall para Latinoamérica?

La inmensa desesperación lleva a muchas personas a arriesgar su vida, exponerse a que con alta probabilidad le roben sus cosas, tal vez lo secuestren, que las mujeres sean víctimas de violencia sexual y tener que dejar atrás todo lo que tiene para emigrar de forma precaria o clandestina, habla de las terribles condiciones en las que viven en su lugar de origen.

A muchos les molesta que a sus comunidades llegue una gran cantidad de migrantes, y es entendible su intranquilidad porque hay casos en donde una inadecuada integración a la vida social y económica termina generando incrementos en la violencia, por la idea de que los migrantes pueden quitarles trabajos o por la incomodidad de convivir con gente que piensa y vive diferente.

Cada sociedad tiene sus propios problemas, no obstante, se debe entender que construir murallas o contratar a más agentes migratorios no va a detener la migración. Este es un tema que ningún país puede resolver de manera aislada, se requiere de la cooperación internacional.

Se vive en un continente que tiene regiones en tan malas condiciones que no se va a detener la migración hasta que no se creen mejores oportunidades como región.

Se debe crear un nuevo Plan Marshall, pero uno para Latinoamérica.

El Plan Marshall fue un proyecto de reconstrucción europea tras la Segunda Guerra Mundial. Ahora se necesita cooperación internacional de ese tamaño para la región, con respeto a la soberanía de cada país, pero donde se mejore con sentido de urgencia las condiciones de vida de los que se han quedado atrás.

Dos recientes sucesos hacen reflexionar sobre las afectaciones que generan en la vida diaria el problema de la migración causado por la falta de oportunidades.

El primero es la suspensión de actividades de trenes de carga de Grupo México para evitar más decesos o accidentes relacionados con los migrantes, quienes viajan de forma peligrosa e ilegal agarrados de donde pueden en la parte exterior de los trenes.

Esos trenes mueven el equivalente en carga a aproximadamente mil 800 camiones. Es un freno al comercio que genera escasez de bienes, aumento de precios y pérdidas para empresas que dan empleo a muchos mexicanos.

El mismo efecto tienen los más de mil camiones que se quedaron varados en su intento por cruzar a El Paso, Texas, mientras que, en la garita de Otay, en la frontera con California, se formó una fila de nueve kilómetros de camiones varados por dos días.

Esto por cierres fronterizos para generar un mayor control de los migrantes y por fallas del sistema de la aduana mexicana.

Ya sea que se haga por empatía con las injustas condiciones que viven los migrantes o por entender que esto afecta a todos, se tiene que ser más solidarios con los que se han quedado atrás.

Cada vida cuenta, se debe trabajar juntos para brindar esperanza a quienes la necesitan. En lugar de concentrarnos en sólo cerrar fronteras, se deben abrir corazones; en vez de construir muros, edificar puentes hacia un futuro mejor para todos.