Plan

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Un diagnóstico sobre asentamientos humanos ante riesgo de desastres, elaborado por el Gobierno Federal revela que cada año 250 mil terrenos se incorporan al suelo urbano de forma irregular y que 90 mil hogares se asientan en zonas de alta vulnerabilidad ante fenómenos naturales.

La Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno federal ha hecho un exhorto para que los estados propongan iniciativas de ley a sus respectivos Congresos para sancionar la construcción de viviendas en zonas de riesgo, con el fin de atacar ese asunto en los estados.

Por otra parte, a nivel federal, el Programa Sectorial de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano incluye objetivos y estrategias que contienen las actividades prioritarias y concretas de esta administración, por los órganos y entidades que integran el sector coordinado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano. Dichos objetivos, estrategias y líneas de acción promueven el ordenamiento del territorio nacional mediante políticas que armonicen el crecimiento o surgimiento de los asentamientos humanos y centros de población; el desarrollo urbano con criterios uniformes respecto de la planeación, control y crecimiento con calidad de las ciudades y zonas metropolitanas del país; la planeación del desarrollo regional y; la modernización de los registros públicos de la propiedad y los catastros.

Esto es pertinente. Las ciudades han crecido desordenadamente derivado del aumento poblacional, pero también por la acción de invasiones aparentemente imparables, lo cual ha provocado afectaciones múltiples, ya sea porque algunos asentamientos dañan áreas naturales protegidas o porque se hallan en sitios de grave riesgo de deslave o inundación. Esa población asentada irregularmente, al paso del tiempo comienza a demandar servicios y en un momento dado llegan a formar colonias densamente pobladas con graves problemas de todo tipo.

En diversas zonas el medio ambiente está sujeto a intensa presión tanto en humedales como en los cerros que rodean los valles, que son talados para dar espacio a nuevos asentamientos que no cuentan con la propiedad de la tierra. En otras ciudades, la mancha urbana invade cauces de riachuelos que en temporada de lluvia crecen inesperadamente.

Esta situación representa un problema con el que tienen que lidiar gobiernos y poblaciones en diversas cabeceras municipales y comunidades, por lo cual el llamado es y sigue siendo oportuno y atinado, para evitar que esta complicación siga aumentando hasta llegar a proporciones que ya no se puedan manejar en un futuro.

La afectación para miles de familias es una preocupación constante que se acentúa cada año, según sea temporada de lluvias o de sequía.

Adicionalmente, un hecho que llama la atención es que algunas poblaciones ubicadas hace cientos de años en determinados lugares, han comenzado a sufrir embates de la naturaleza que antes no se presentaban. Por lo anterior pareciera que al problema de los grupos humanos se han asentado en zonas no aptas, se suma uno nuevo que está indicando que las que eran apropiadas, están dejando de serlo por la misma acción de hombre.

Frente a lo anterior, no basta la legislación ni la planeación para el ordenamiento, también es necesario el concurso de la sociedad con su propia proyección del límite que hay para crecer y multiplicarse sin plan ni proyecto.