En solo unas horas el fuego arrasó el poblado de Constitución, Chile, sus cuatro mil 500 habitantes fueron desalojados, al menos uno de ellos habría muerto, y sus casi mil 200 casas quedaron en cenizas.
La oportuna evacuación de los pobladores evitó que hubiera más muertos, pero ningún inmueble escapó de las llamas, excepto una iglesia evangélica que, casi como un milagro divino, no registró daños.
Fue lo único que quedó de pie y se muestra como un oasis en una zona que fue arrasada por el fuego y que dejó un panorama similar a uno impactado por bombardeos.
En un par de horas, el fuego acabó con el esfuerzo de toda una vida de un pueblo, ubicado a 365 kilómetros al sur de Santiago, que se estableció en ese sector alrededor de la industria forestal, y donde trabajaba la mayoría de los pobladores de esa zona.
Entre los escombros y el humo que no cesa se encontró el cuerpo calcinado de un hombre acostado en una cama, quien aún no ha sido identificado.
Desastre
Más de 240 mil hectáreas, entre ellas el famoso pueblo de Santa Olga, han sido consumidas por la llamas en dos semanas.
Miles de personas trabajan en pos de apagar los principales focos de fuego.
Don Luis, un jubilado de 76 años, aseguró que “tenemos que empezar de cero, tabla a tabla, clavo a clavo, tal cual como lo hicimos cuando levantamos esta casita”.
Así como don Luis, los otros cuatro mil 499 habitantes tienen ánimo y esperan la ayuda para poder levantar de nuevo a Santa Olga y que los niños puedan volver a jugar en las minicanchas que tantas horas de entretenimiento les dio a este poblado.
A la fecha, hay 56 incendios activos en Chile y miles de personas participan en el combate al fuego.












