La única manera como la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) podría entrar con un amparo es si se violara el procedimiento constitucional de aprobación de la reforma al Poder Judicial, expone el exdirector de la Facultad de Derecho de la UNAM, Raúl Contreras Bustamante.
“Creo que la única forma es que al final del proceso no se cumpliera con alguna de las formalidades. Por ejemplo, se dice que los 43 senadores de oposición no van a fallar. Si todos votaran, entonces tendríamos con que si no falta ninguno de los senadores también de oposición, tendrían nada más 85 votos. Eso de que dieran por bueno que 85 senadores son las dos terceras partes, porque el punto 33 ya lo suma, ahí sí creo que la Corte podría entrar y decir a ver, no, se necesitan 86”, dice.
Autor de las obras Derecho constitucional, El derecho humano a la Educación y Universidades Públicas Autónomas: Límites y Alcances de la Autonomía Universitaria, entre otras, el jurista aseguró que lo que se está viviendo en estos momentos no es un simple proceso legislativo, sino la instauración del poder constituyente permanente o poder revisor de la Constitución.
Para Contreras Bustamante, “duele mucho ver que se haya sesionado en la Sala de Armas de la Magdalena Mixhuca, que no haya habido las debidas formalidades, que haya estado el lugar rodeado de granaderos y encerrados a puerta con candado cuando son procesos que deberían ser muy públicos porque se está cambiando la Constitución”.
Agrega que “en la academia se discute si se puede interponer amparo o si la Corte pudiera declarar la inconstitucionalidad en un proceso de reforma constitucional. Y lo que nosotros pensamos es que la única manera como podría entrar es que se violara el procedimiento constitucional de aprobación. Y ahí es cuando uno que se dedica a la enseñanza y al estudio de la Constitución, se da cuenta cómo han maltratado una reforma que a todas luces puede ser de las más trascendentes para la República”, dice.
Insiste en que esta reforma sería una de las más importantes que se han hecho en 107 años a la Constitución, por lo que comenta que siendo la carta magna la ley de leyes amerita un trato de solemnidad.












